Caso Aurora Mancebo (Tarragona, 27 de febrero de 2004)

Aurora Mancebo
Tras una fuerte depresión provocada por un estrés postraumático que la mantuvo siete años encerrada en casa, Aurora empieza a levantar cabeza. Adelgaza, deja de fumar, hace nuevas amistades y recupera la ilusión por encontrar trabajo. Pero, tan solo cuatro días después de salir de noche por primera vez en siete años, Aurora desaparece.
Edgar, el chico que parece haberle devuelto la ilusión, asegura que Aurora murió repentinamente mientras mantenían relaciones sexuales. Asustado, dice, escondió su cadáver.
Han pasado 19 años y nadie sabe dónde está Aurora.
Crónica
Viernes 27 de febrero de 2004
Aproximadamente a las 21:00 h, los padres de Aurora llegan a casa después de hacer la compra. Viven en la urbanización de Els Boscos, una zona de chalets a las afueras de Tarragona. Encuentran a Aurora agitada, extraña, como si repentinamente hubiese quedado con alguien a quien no quisiera dejar pasar la oportunidad de ver.
Ese día Aurora no había salido de casa. Había suspendido la visita con su endocrino y se había tomado un baño de dos horas. Sin duda, parecía prepararse para una noche especial. Baja de su habitación dos bolsas que deja en el sofá del salón y les dice a sus padres que se va a dar una vuelta. A su madre, con una sonrisa en la boca, le dice que ya le contará dónde ha ido.
Sale de casa a las 21:30 h. Olvida las bolsas que había bajado de su habitación, pero lleva consigo un foulard con el que trata de esconder algo. Más tarde, sus padres advertirán que también se ha dejado en casa el bolso, con el monedero, la medicación, la documentación y la tarjeta de crédito.
Los padres la dejan ir. Aurora empieza a salir de casa y a superar el estrés postraumático que arrastraba desde hacía años, cuyo origen se remonta a un episodio especialmente traumático.
En 1996, cuando Aurora tenía 17 años, recibió una paliza por parte de la pareja de su exnovio al encontrárselos casualmente por una calle de Tarragona. Él no hizo nada por impedirlo y, de hecho, animaba a su pareja a continuar. Esto le provocó a Aurora, además de daños físicos, graves secuelas psíquicas que terminaron provocando su reclusión en casa debido al miedo y a las inseguridades que el episodio le generó. Después se sucedieron también varias llamadas amenazantes.
Aurora dejó los estudios y desarrolló un gran miedo a salir de casa y relacionarse con otras personas. Necesitó tratamiento psicológico y psiquiátrico, durante el cual llegó a engordar casi 50 kilos.
Su exnovio y su pareja fueron condenados a un año y medio de cárcel y al pago de tres millones de pesetas en concepto de indemnización. Sin embargo, no llegaron a ingresar en prisión ni hicieron frente al pago al declararse insolventes.
Siete años después, poco a poco, la ilusión vuelve a ella. Ha adelgazado, ha dejado de fumar, empieza a tener vida social y busca trabajo. Las visitas a su psicóloga le han ayudado a sentirse capaz de salir de su habitación. Animada por ella, Aurora comienza a expresar lo que siente a través de escritos. En el último hablaba de unos “ángeles” que había conocido y que la estaban ayudando:
“No quiero vivir, pero lo haré. A vivir que son dos días. Y de un cardo saldrá una flor.”
Tres cuartos de hora después de que Aurora saliera de casa, sus padres empiezan a preocuparse. Su padre coge el coche y da una vuelta por la urbanización, pero no consigue encontrarla. La llaman al móvil y se dan cuenta de que suena dentro de casa, algo que aumenta su preocupación: Aurora nunca se separaba de su teléfono y mucho menos habría salido de casa sin él.
A continuación, llaman a Fidel, el mejor amigo de Aurora, un chico algo mayor que ella que ejerce como una especie de protector, casi como un hermano mayor. Fidel les dice que no sabe dónde está Aurora, pero sí les cuenta lo ocurrido días antes.
Lunes 23 de febrero de 2004
Fidel cuenta que el lunes anterior a la desaparición Aurora le llamó para quedar en un parque cercano a su casa. Esa noche, Aurora salió de casa a las 22:30 h. Se desconoce qué hizo y con quién estuvo hasta que se encontró con Fidel, a la una de la madrugada.
Fidel cuenta que la notó más contenta de lo habitual, con una mirada extraña. Decía cosas incoherentes y estaba intranquila, hasta el punto de que llegó a preguntarle si se había drogado.
Llevó a Aurora a una céntrica cervecería de la ciudad, la cervecería Excalibur, pero Aurora insistió en que la llevara al pub La Gioconda, situado en lo que por entonces era la zona lúdica de Tarragona por excelencia: el puerto deportivo.
Entraron en el pub La Gioconda a las 2:45 h de la madrugada. Fidel advirtió entonces un comportamiento extraño en ella. Se separaba de él en la barra, fingiendo estar sola, y salía y entraba continuamente del local, nerviosa, como si esperase a alguien.
Fidel vio aparecer un grupo formado por dos chicos y tres chicas, entre los que se encontraba un chico alto, moreno y con el pelo corto y engominado. Aurora fue a su encuentro. Empezaron a hablar y bailar mientras Fidel los observaba desde la barra del local.
Un rato más tarde, Aurora se acercó a Fidel para decirle que no hacía falta que la llevara a casa, que lo haría aquel chico, al que parecía conocer. Fidel esperó unos 20 minutos, extrañado por la actitud de Aurora y para asegurarse de que todo estaba bien.
Ante la insistencia de ella en que aquel chico la llevaría a casa, Fidel abandonó el local sobre las 3:45 h de la madrugada.
A la madre le extraña que Aurora no le haya contado nada de aquel chico, aunque ahora entiende sus palabras: “Ya te contaré...”.
¿Estaría Aurora en ese momento acompañada de aquel chico?
Jueves 26 de febrero de 2004
Los padres recuerdan un hecho aparentemente sin importancia de un día antes. Era jueves y Aurora había salido a pasear por la mañana. Regresó al mediodía con un ramo de flores silvestres para su madre.
Ella no dijo dónde había estado, pero sus padres encontraron en su cámara una especie de reportaje fotográfico de aquella mañana. Había estado paseando por el campo y su padre asegura que alguien la acompañó.
“Reconstruimos el camino y no se podía hacer a pie. Otra persona tuvo que llevarla en coche. Además, ese día llovía mucho y ella regresó completamente seca.”
En las bolsas que Aurora había olvidado tras su marcha precipitada de casa había varias manualidades hechas por ella en el instituto y un par de escritos. Uno de ellos se titulaba “Todos los caminos me llevan a ti” y el otro, “Escrito del corazón”.
Esto hace pensar a sus padres que Aurora tenía especial interés en enseñárselos a alguien.
Pasan las horas y, finalmente, los padres denuncian su desaparición.
Miércoles 10 de marzo de 2004
El 10 de marzo de 2004, doce días después de la desaparición de Aurora, un vecino que paseaba al perro por un bosque cercano a la urbanización donde residía la joven y próximo a un camino llamado Camí del Médol encuentra varias piezas de ropa y enseres pertenecientes a Aurora.
El escenario parece haber sido montado minutos u horas antes de su descubrimiento con el fin de desviar la atención. Las piezas de ropa son las que Aurora llevaba el día de la desaparición: su abrigo, camiseta, pantalones, botines y la ropa interior que había estrenado esa misma noche.
Entrelazado con la ropa interior se encontraba el foulard que Aurora se había llevado aquella noche.
En el mismo lugar había también una Biblia que Aurora había pedido a sus padres dos semanas antes, pese a no ser religiosa. Se presume que era el objeto que escondía bajo el foulard. También había una botellita con arena de colores en su interior, que había sido limpiada concienzudamente, ya que no se encontraron huellas ni de Aurora ni de un posible agresor, y una caja donde Aurora guardaba sus caramelos.
La ropa estaba en buen estado y no presentaba síntomas de haber sido arrancada, aunque los pantalones mostraban signos de haber sido arrastrados o apoyados sobre la hierba.
En el cuello y la manga del abrigo, así como en el interior de los botines, se encontraron pequeñas gotas de sangre, en una cantidad no alarmante, que más tarde se confirmó que pertenecían a Aurora.
Aurora había salido de casa con el abrigo recién lavado, por lo que se descartó que las gotas de sangre pudieran proceder de un día anterior a la desaparición.
Se da la circunstancia de que había llovido durante los días anteriores y, aun así, tanto la ropa como la Biblia y los demás enseres estaban secos y en buen estado. Además, aquella zona ya había sido peinada durante la búsqueda de Aurora, en la que participaron más de 400 voluntarios.

Padres de Aurora Mancebo
Los investigadores creen que Aurora dejó su ropa y todos esos objetos para después desaparecer voluntariamente. Aun así, investigan a su exnovio y a la chica que años atrás le propinó una paliza. Ambos quedan rápidamente descartados al situarlos en otros lugares el día de la desaparición.
Fidel, el amigo de Aurora, también queda descartado como sospechoso al comprobar que el día de la desaparición no salió de casa.
Los padres de Aurora ponen a disposición de los investigadores los dos escritos encontrados en las bolsas que Aurora había bajado de su habitación. También les entregan su diario personal.
De los escritos se desprende que Aurora parecía haber conocido a alguien que la fascinaba:
“Me enamoraba siete veces por segundo, mis ángeles, los ángeles.
¿Quiénes son? Ellos, donde hay amor.”
Los investigadores del CNP de Tarragona analizan también las últimas conversaciones de Aurora con sus amigos Fidel y Juanjo. Estas datan del 24 de febrero de 2004, un día después de que Fidel llevara a Aurora al pub La Gioconda y tres días antes de su desaparición.
A Fidel le escribió:
“¿Estás enfadado? Me fui sola, pero me lo pasé tan bien. He conocido la ternura en esos ángeles y me han devuelto la vida. Era una princesa y me hicieron mucho daño. He estado casi ocho años escondida en un infierno y ahora he abierto la puerta de la cueva...”
Y a Juanjo:
“Conocí a tus amigos. Había cuatro gais que de gais no tenían nada.”
Interrogado por la policía, Juanjo asegura no saber a quiénes se refiere y afirma que no conoce a Edgar.
Los investigadores remiten los escritos y el diario de Aurora a los psiquiatras forenses para que los estudien. Estos llegan a la conclusión de que, en el momento de redactarlos, Aurora era víctima de un brote psicótico. Los investigadores contemplan entonces la hipótesis de que, debido a ese supuesto brote, Aurora hubiera decidido desaparecer voluntariamente, dejando atrás su ropa y sus pertenencias, y dirigirse al mar para poner fin a su vida.
30 de marzo de 2004
El 30 de marzo de 2004, un chico se pone en contacto con el CNP de Tarragona para proporcionarles información. Cuenta que, durante la madrugada del 23 al 24 de febrero, mientras se encontraba en el pub La Gioconda, una chica se le acercó alrededor de las cuatro de la madrugada y le preguntó si podía llevarla a casa.
Él le respondió que no lo sabía porque estaba con unos amigos y tenía que llevarlos a todos. El chico cuenta que se dio la vuelta y que, cuando volvió a girarse para continuar hablando con ella, la chica había desaparecido.
El testigo cree que aquella chica era Aurora Mancebo.
Los padres se enteran de que el testigo se llama Edgar y trabaja en la cafetería Leman, en la Rambla Nova de Tarragona. Ansiosos por saber más, se dirigen hasta la cafetería acompañados de Fidel, el amigo de su hija, quien se da cuenta de que Edgar es el chico al que Aurora parecía conocer aquella noche del 23 al 24 de febrero.
La cosa empieza a ponerse un poco rara.
¿Quién es Edgar?
Edgar tiene 19 años. Ha pasado su infancia en El Morell, viviendo con su abuela, y recientemente se ha trasladado a Tarragona, donde vive con su madre.
En el momento de la desaparición, Edgar trabaja por las tardes en la cafetería Leman de Tarragona, de la que es despedido en junio porque incumplía los horarios de entrada y salida. Es habitual de los locales de ocio del puerto deportivo de Tarragona, donde varios testigos aseguran haberlo visto en compañía de Aurora días antes de su desaparición.
Edgar sufre un trastorno mental relacionado con el consumo de drogas, especialmente de cannabis. En su diagnóstico se puede leer: “El paciente presenta un trastorno mental no especificado, provocado por drogas y abuso de cannabis. En la evaluación psicológica no se obtienen resultados concluyentes por la poca sinceridad en las respuestas, con un intento deliberado de dar una buena imagen de sí mismo”.
Se descubre que ha estado en tratamiento psiquiátrico y que, de hecho, acudía al mismo centro al que asistía Aurora. Al analizar las citas médicas, los investigadores se dan cuenta de que Edgar y Aurora pudieron haberse conocido en la sala de espera del centro psiquiátrico, mientras esperaban sus respectivas consultas, o al coincidir en sus entradas y salidas.

Edgar Mauriz Granell
Primera declaración de Edgar
La policía hace declarar a Edgar como testigo. En su primera declaración, Edgar asegura que no conocía a Aurora de nada y que la vio agitada, desorientada y fuera de sí. Ante la pregunta de los investigadores sobre si le prometió llevarla a casa, Edgar declara que no le prometió nada.
Septiembre de 2004
Dado que los investigadores de Tarragona están estancados y la investigación no da resultados, el expediente pasa a la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional, con sede en Madrid. El entonces comisario Ángel Galán dirige el caso y los nuevos investigadores discrepan desde el inicio de la hipótesis de los investigadores del CNP de Tarragona.
La UDEV encuentra en la zona del puerto deportivo de Tarragona nuevos testigos que declaran haber visto a Aurora acompañada de Edgar la noche del 23 de febrero. De hecho, uno de ellos lo identifica en una fotografía.
Las declaraciones de los testigos contradicen la primera versión de Edgar. El encargado de Leman declara que Edgar le dijo que la chica con la que había estado hablando, Aurora, era “la novia o exnovia de un amigo suyo”. Una de las compañeras que llegó con Edgar al puerto deportivo aquella noche también asegura que él le comentó que se había “encontrado con una amiga”.
La psicóloga que trató a Aurora durante siete años cree que era casi imposible que ella se quedara a solas con un desconocido y quisiera subirse a su coche. Además, un trabajador de La Gioconda y otro del Vogue recuerdan haberlos visto juntos —y solos— aquella noche, montados en el Seat Ibiza rojo de Edgar.
Uno de estos testigos recuerda que Aurora le habló de “ángeles” y de “luces celestiales”. El otro asegura que Edgar le comentó que “ahora” iba de “ángel protector”, según consta en las diligencias policiales.
Segunda declaración de Edgar
Después de recabar información de nuevos testigos, la UDEV interroga a Edgar. En su segunda declaración, reconoce haber estado con Aurora y haberla recogido en su coche, pero se mantiene firme en que no se conocían de nada.
En cuanto al día de la desaparición, declara no saber nada y asegura que esa noche estaba trabajando en la cafetería Leman. Los investigadores comprueban su coartada y descubren, mediante el registro horario del local, que esa noche Edgar tenía fiesta y no había ido a trabajar.
Nuevo testigo y réplica de Edgar
Los esfuerzos de la UDEV por recabar información dan sus frutos. Encuentran a un nuevo testigo que declara haber visto a Edgar y Aurora la noche de su desaparición, en el pub La Gioconda, sobre las 3:30 h de la madrugada. En esta ocasión, ambos muestran una actitud más cariñosa: se les ve acaramelados y no parecen estar en compañía de otras personas.
Edgar cambia sus declaraciones cada vez que aparece un nuevo testigo que lo sitúa en compañía de Aurora. Reconoce que el día de la desaparición tenía la noche libre, aunque en su declaración anterior había asegurado que había ido a trabajar, pero sostiene que pasó toda la noche en casa.
Edgar declara siempre acompañado de su madre, que ratifica que su hijo no se movió de casa. Aun así, los investigadores solicitan el historial de llamadas del móvil de Edgar y descubren que, durante la noche y hasta altas horas de la madrugada, recibió llamadas procedentes del domicilio de su madre. Edgar no pasó la noche en casa, como aseguraba.
Las llamadas se realizaron a las 20:36 h, a las 6:28 h y otras dos a las 7:45 h de la mañana. También se descubre que, durante la noche de la desaparición de Aurora, el teléfono de Edgar permaneció apagado durante un periodo prolongado.
Abril de 2005
Los investigadores, sabiendo que Edgar se perfila como el responsable de la desaparición de Aurora, pero sin pruebas suficientes para incriminarlo, solicitan al juez que se intervengan los teléfonos de Edgar y del domicilio de su madre.
Ese mismo día lo citan para declarar. Pretenden que Edgar se ponga nervioso y provoque una llamada telefónica que pueda aportarles alguna pista.
Pese a que durante el interrogatorio niega la veracidad de las declaraciones de los testigos que lo vieron con Aurora la noche de la desaparición, la estrategia da resultado. Esa misma tarde llama a un número de teléfono en 43 ocasiones. Finalmente, consigue que el interlocutor atienda la llamada y ambos acuerdan citarse al día siguiente, a las 19:00 h, en la cafetería La Tertulia de Tarragona, muy próxima al domicilio de la madre de Edgar, para hablar sobre un asunto que lo intranquiliza y del que ya había hablado con él.
EDGAR: —Tengo ganas de hablar, tío, para... ¿me entiendes?
JUANJO: —¿De qué?
EDGAR: —Tengo ganas de hablar, que hace tiempo que no lo hacemos.
JUANJO: —Mañana por la tarde. ¿Del curro?
EDGAR: —También.
El otro interlocutor es Juan José Rico Castaño, un hombre que dobla la edad de Edgar y que trabaja en la cafetería Leman, donde Edgar había trabajado anteriormente.
La policía prepara un dispositivo de vigilancia de cara al encuentro entre los dos amigos. Tras el encuentro, los agentes interceptan a Juanjo.
Juanjo declara en comisaría que Edgar le ha hablado de Aurora, que ha hablado de ella con pena y que le sabe muy mal la situación que viven sus padres porque no tienen un lugar donde llevarle flores.
Pero Juanjo sorprende a los investigadores con nuevas declaraciones. Dice que meses atrás Edgar le confesó que, tras verse con Aurora el lunes 23 de febrero, había quedado con ella para volver a verse el viernes 27 de febrero, la noche de la desaparición.
Según el relato de Juanjo, se fueron de copas a un par de pubs de Tarragona, entre ellos La Gioconda. Después de beber, Edgar y Aurora se fueron en el coche de Edgar a un descampado situado entre los barrios tarraconenses de Bonavista y Camp Clar, con intención de mantener relaciones sexuales.
En mitad del acto sexual, Aurora se aferró a Edgar, tuvo un espasmo y perdió el conocimiento. Edgar se asustó mucho e intentó reanimarla mediante un masaje cardíaco, pero Aurora ya estaba muerta.
Cuando Edgar vio que Aurora había muerto, condujo hasta El Morell, cogió una pala de casa de su abuela y enterró a Aurora entre un camino y una acequia. Días más tarde, según Juanjo, se deshizo de la ropa y las pertenencias de Aurora en un bosque cercano a la urbanización donde vivía la joven.
Juanjo añade que la noche de la desaparición de Aurora también estaba tomando copas en la zona de ocio del puerto deportivo de Tarragona. Allí se encontró con Edgar, que le dijo que estaba con una amiga y unos amigos. Edgar le invitó a tomar unas copas, pero él declinó la oferta porque era muy tarde.
Juanjo describió con precisión cómo era la zona donde Edgar había dejado la ropa y las pertenencias de Aurora, a pesar de que, supuestamente, nunca había estado allí. También sabía, a pesar de que el dato no era público, que el lunes anterior Aurora finalmente había cogido un autobús en el centro para volver a casa. Edgar había estado con ella hasta que cogió el autobús.
Los investigadores cuentan ahora con suficientes indicios como para redactar un informe que incrimina a Edgar en la muerte y desaparición de Aurora Mancebo. El juez ordena su detención y Edgar Mauriz Granell es detenido el 21 de abril de 2005.
Edgar está a punto de derrumbarse y parece que va a confesar, pero se recompone y no hace ninguna declaración.
Ese mismo día también se detiene a Juan José Rico Castaño. No tienen pruebas contra él, pero sospechan que pueda estar involucrado en la desaparición de Aurora por diversos motivos. Los motivos que hacen sospechar a la policía son los siguientes:
Al negar Edgar las acusaciones de Juanjo, el juez ordena que se haga un careo entre ambos.
EDGAR: —Juanjo, tú eres el único responsable de todo esto. Tienes que cambiar tu opinión porque tienes que decir la verdad. No tienes que tener miedo de nada, si te están amenazando, lo que sea, si te ha pasado algo... tienes que decir la verdad. Tienes que decir la verdad porque esta declaración no lleva a ningún sitio, no tiene ni pies ni cabeza. Esta declaración durará cuatro días y se sabrá la verdad, y estás destrozando mi familia, me podría haber matado el otro día con el coche de los Mossos d'Esquadra, me podría haber matado en la prisión, me estás destrozando la vida...
Estás engañando a otra familia, dándoles falsas esperanzas, y te pillarán mintiendo y será peor.
JUANJO: —No, no tengo nada que decir, no hay ningún tipo de amenazas, nada de nada.
EDGAR: —¿Pues entonces qué motivo tienes para decir esto? Porque yo no te he dicho nunca esto, sabes que yo nunca te he dicho esto, es mentira. Has de decirlo ahora y la gente te entenderá. Si dices el motivo, la gente te entenderá, yo te entenderé. Pero la mentira se te va haciendo grande, se va haciendo una bola y acabará todo mal.
Cuando Juanjo pregunta a Edgar por qué le había llamado 43 veces al verse en el punto de mira de la policía, Edgar le responde que necesitaba pedirle que lo llevase a Salou a ver a unas amigas, ya que él había tenido un accidente recientemente y no podía conducir.
Juanjo reitera que el motivo por el que quedaron en la cafetería La Tertulia era hablar de Aurora.
El juez llega a sus propias conclusiones:
“Desde luego, sí que aprecio en ambos gran nerviosismo, con ciertos temblores en ambos. Aprecio en el señor Edgar una actitud totalmente intimidativa hacia el otro imputado, mirándole en todo momento con gran fijeza de ojos. Yo considero que es una actitud pretendiendo intimidarle. No tengo especial convicción de que alguno de los dos sea especialmente veraz en sus manifestaciones.”
Los investigadores analizan el coche de Edgar, donde, según las palabras de Juanjo, habría muerto Aurora. Encuentran un coche limpio como una patena. Aun así, los investigadores encuentran dos manchas de semen en los asientos traseros y dos pequeñas gotas de sangre en el asiento del copiloto. Estas últimas no se analizan porque resulta imposible recoger la cantidad necesaria para su análisis.
Los resultados de las muestras de semen pertenecen a Edgar y a un desconocido. No se encuentran restos biológicos de Aurora.
En julio de 2005, al no aparecer el cuerpo de Aurora ni existir más pruebas concluyentes, el juez pone a Edgar en libertad bajo fianza de 12.000 €.
Los padres de Aurora tienen su propia hipótesis. Edgar y Juanjo se vieron por última vez la noche de la desaparición de Aurora. Juanjo vio a Aurora con Edgar y, tras la muerte de Aurora, Edgar sintió que tenía que excusarse con Juanjo para que este no lo delatase. De ahí que quisiera simular ante su amigo una muerte natural y que, asustado, hiciese desaparecer el cadáver de Aurora.
Los padres creen que de ahí procede su insistencia en llamar a Juanjo 43 veces al verse en el punto de mira de la policía. Edgar quería hablar con Juanjo para asegurarse de que no lo delataría.
En abril de 2022 se reactiva la búsqueda de Aurora. La buscan en un pozo de Granja dels Frares, en El Morell, un antiguo monasterio muy cerca de unos terrenos que son propiedad de la familia de Edgar, pero la búsqueda no tiene éxito.

Granja dels Frares (El Morell)
En julio de 2022, el juzgado archiva el caso por falta de indicios suficientes de la comisión del delito y porque no hay ningún autor conocido. La fecha de prescripción del caso es febrero de 2024.
Enlace a nuestra entrevista a José Luís Mancebo (Padre de Aurora Mancebo)
serendipia13.es

Aurora Mancebo
Tras una fuerte depresión provocada por un estrés postraumático que la mantuvo siete años encerrada en casa, Aurora empieza a levantar cabeza. Adelgaza, deja de fumar, hace nuevas amistades y recupera la ilusión por encontrar trabajo. Pero, tan solo cuatro días después de salir de noche por primera vez en siete años, Aurora desaparece.
Edgar, el chico que parece haberle devuelto la ilusión, asegura que Aurora murió repentinamente mientras mantenían relaciones sexuales. Asustado, dice, escondió su cadáver.
Han pasado 19 años y nadie sabe dónde está Aurora.
| Personas clave: Víctima: Aurora Mancebo Leirós. 24 años, 161 cm de estatura. Sospechoso e imputado: Edgar Mauriz Granell. 19 años. Trabajaba por las tardes en la cafetería Leman de Tarragona. Según consta en la investigación, sufría un trastorno mental relacionado con el consumo de drogas. Confidente de Edgar e imputado por encubrimiento: Juan José Rico Castaño. Persona investigada: Davinia López Maya. Algunas informaciones apuntan a que pudo haber tenido contacto con Aurora durante los días previos o posteriores a su desaparición |
| Lugares de interés: Urbanización Boscos de Tarragona. Lugar de residencia de Aurora. Cafetería Leman (desaparecida) Rambla Nova, n.º 27. Lugar donde trabajaban Edgar y Juanjo. Puerto deportivo de Tarragona. Zona de ocio en la que se encontraban locales como La Gioconda y Vogue. Descampado entre los barrios de Bonavista y Camp Clar. Lugar en el que, según la versión de Juanjo, Aurora y Edgar mantuvieron relaciones sexuales y Aurora falleció. Camí del Médol. Camino cercano al lugar donde aparece la ropa y enseres de Aurora. El Morell. Pueblo donde había residido Edgar y donde, según la versión de Juanjo, habría hecho desaparecer el cuerpo de Aurora. |
| Cronología: 23 de febrero de 2004. Aurora insiste a su amigo Fidel para que la lleve al pub La Gioconda. Allí parece estar esperando a alguien. 24 de febrero de 2004. Últimos mensajes de Aurora a sus amigos Fidel y Juanjo. 26 de febrero de 2004. Aurora lleva flores silvestres a su madre después de un paseo que, aparentemente, no hizo sola. 27 de febrero de 2004. Aurora desaparece. 10 de marzo de 2004. Se encuentran su ropa y sus enseres personales secos, a pesar de que había llovido durante los días anteriores. 30 de marzo de 2004. Edgar se pone en contacto con la policía para proporcionarles información. Septiembre de 2004. La UDEV se hace cargo de la investigación. 21 de abril de 2005. El juez ordena la detención de Edgar. Julio de 2005. El juez pone en libertad a Edgar al no aparecer el cuerpo de Aurora ni existir pruebas concluyentes contra él. Abril de 2022. Se busca sin éxito a Aurora en un pozo de Granja dels Frares, en El Morell. Julio de 2022. El juzgado archiva el caso por falta de indicios suficientes de la comisión de un delito y al no existir ningún autor conocido. |
Crónica
Viernes 27 de febrero de 2004
Aproximadamente a las 21:00 h, los padres de Aurora llegan a casa después de hacer la compra. Viven en la urbanización de Els Boscos, una zona de chalets a las afueras de Tarragona. Encuentran a Aurora agitada, extraña, como si repentinamente hubiese quedado con alguien a quien no quisiera dejar pasar la oportunidad de ver.
Ese día Aurora no había salido de casa. Había suspendido la visita con su endocrino y se había tomado un baño de dos horas. Sin duda, parecía prepararse para una noche especial. Baja de su habitación dos bolsas que deja en el sofá del salón y les dice a sus padres que se va a dar una vuelta. A su madre, con una sonrisa en la boca, le dice que ya le contará dónde ha ido.
Sale de casa a las 21:30 h. Olvida las bolsas que había bajado de su habitación, pero lleva consigo un foulard con el que trata de esconder algo. Más tarde, sus padres advertirán que también se ha dejado en casa el bolso, con el monedero, la medicación, la documentación y la tarjeta de crédito.
Los padres la dejan ir. Aurora empieza a salir de casa y a superar el estrés postraumático que arrastraba desde hacía años, cuyo origen se remonta a un episodio especialmente traumático.
En 1996, cuando Aurora tenía 17 años, recibió una paliza por parte de la pareja de su exnovio al encontrárselos casualmente por una calle de Tarragona. Él no hizo nada por impedirlo y, de hecho, animaba a su pareja a continuar. Esto le provocó a Aurora, además de daños físicos, graves secuelas psíquicas que terminaron provocando su reclusión en casa debido al miedo y a las inseguridades que el episodio le generó. Después se sucedieron también varias llamadas amenazantes.
Aurora dejó los estudios y desarrolló un gran miedo a salir de casa y relacionarse con otras personas. Necesitó tratamiento psicológico y psiquiátrico, durante el cual llegó a engordar casi 50 kilos.
Su exnovio y su pareja fueron condenados a un año y medio de cárcel y al pago de tres millones de pesetas en concepto de indemnización. Sin embargo, no llegaron a ingresar en prisión ni hicieron frente al pago al declararse insolventes.
Siete años después, poco a poco, la ilusión vuelve a ella. Ha adelgazado, ha dejado de fumar, empieza a tener vida social y busca trabajo. Las visitas a su psicóloga le han ayudado a sentirse capaz de salir de su habitación. Animada por ella, Aurora comienza a expresar lo que siente a través de escritos. En el último hablaba de unos “ángeles” que había conocido y que la estaban ayudando:
“No quiero vivir, pero lo haré. A vivir que son dos días. Y de un cardo saldrá una flor.”
Tres cuartos de hora después de que Aurora saliera de casa, sus padres empiezan a preocuparse. Su padre coge el coche y da una vuelta por la urbanización, pero no consigue encontrarla. La llaman al móvil y se dan cuenta de que suena dentro de casa, algo que aumenta su preocupación: Aurora nunca se separaba de su teléfono y mucho menos habría salido de casa sin él.
A continuación, llaman a Fidel, el mejor amigo de Aurora, un chico algo mayor que ella que ejerce como una especie de protector, casi como un hermano mayor. Fidel les dice que no sabe dónde está Aurora, pero sí les cuenta lo ocurrido días antes.
Lunes 23 de febrero de 2004
Fidel cuenta que el lunes anterior a la desaparición Aurora le llamó para quedar en un parque cercano a su casa. Esa noche, Aurora salió de casa a las 22:30 h. Se desconoce qué hizo y con quién estuvo hasta que se encontró con Fidel, a la una de la madrugada.
Fidel cuenta que la notó más contenta de lo habitual, con una mirada extraña. Decía cosas incoherentes y estaba intranquila, hasta el punto de que llegó a preguntarle si se había drogado.
Llevó a Aurora a una céntrica cervecería de la ciudad, la cervecería Excalibur, pero Aurora insistió en que la llevara al pub La Gioconda, situado en lo que por entonces era la zona lúdica de Tarragona por excelencia: el puerto deportivo.
Entraron en el pub La Gioconda a las 2:45 h de la madrugada. Fidel advirtió entonces un comportamiento extraño en ella. Se separaba de él en la barra, fingiendo estar sola, y salía y entraba continuamente del local, nerviosa, como si esperase a alguien.
Fidel vio aparecer un grupo formado por dos chicos y tres chicas, entre los que se encontraba un chico alto, moreno y con el pelo corto y engominado. Aurora fue a su encuentro. Empezaron a hablar y bailar mientras Fidel los observaba desde la barra del local.
Un rato más tarde, Aurora se acercó a Fidel para decirle que no hacía falta que la llevara a casa, que lo haría aquel chico, al que parecía conocer. Fidel esperó unos 20 minutos, extrañado por la actitud de Aurora y para asegurarse de que todo estaba bien.
Ante la insistencia de ella en que aquel chico la llevaría a casa, Fidel abandonó el local sobre las 3:45 h de la madrugada.
A la madre le extraña que Aurora no le haya contado nada de aquel chico, aunque ahora entiende sus palabras: “Ya te contaré...”.
¿Estaría Aurora en ese momento acompañada de aquel chico?
Jueves 26 de febrero de 2004
Los padres recuerdan un hecho aparentemente sin importancia de un día antes. Era jueves y Aurora había salido a pasear por la mañana. Regresó al mediodía con un ramo de flores silvestres para su madre.
Ella no dijo dónde había estado, pero sus padres encontraron en su cámara una especie de reportaje fotográfico de aquella mañana. Había estado paseando por el campo y su padre asegura que alguien la acompañó.
“Reconstruimos el camino y no se podía hacer a pie. Otra persona tuvo que llevarla en coche. Además, ese día llovía mucho y ella regresó completamente seca.”
En las bolsas que Aurora había olvidado tras su marcha precipitada de casa había varias manualidades hechas por ella en el instituto y un par de escritos. Uno de ellos se titulaba “Todos los caminos me llevan a ti” y el otro, “Escrito del corazón”.
Esto hace pensar a sus padres que Aurora tenía especial interés en enseñárselos a alguien.
Pasan las horas y, finalmente, los padres denuncian su desaparición.
Miércoles 10 de marzo de 2004
El 10 de marzo de 2004, doce días después de la desaparición de Aurora, un vecino que paseaba al perro por un bosque cercano a la urbanización donde residía la joven y próximo a un camino llamado Camí del Médol encuentra varias piezas de ropa y enseres pertenecientes a Aurora.
El escenario parece haber sido montado minutos u horas antes de su descubrimiento con el fin de desviar la atención. Las piezas de ropa son las que Aurora llevaba el día de la desaparición: su abrigo, camiseta, pantalones, botines y la ropa interior que había estrenado esa misma noche.
Entrelazado con la ropa interior se encontraba el foulard que Aurora se había llevado aquella noche.
En el mismo lugar había también una Biblia que Aurora había pedido a sus padres dos semanas antes, pese a no ser religiosa. Se presume que era el objeto que escondía bajo el foulard. También había una botellita con arena de colores en su interior, que había sido limpiada concienzudamente, ya que no se encontraron huellas ni de Aurora ni de un posible agresor, y una caja donde Aurora guardaba sus caramelos.
La ropa estaba en buen estado y no presentaba síntomas de haber sido arrancada, aunque los pantalones mostraban signos de haber sido arrastrados o apoyados sobre la hierba.
En el cuello y la manga del abrigo, así como en el interior de los botines, se encontraron pequeñas gotas de sangre, en una cantidad no alarmante, que más tarde se confirmó que pertenecían a Aurora.
Aurora había salido de casa con el abrigo recién lavado, por lo que se descartó que las gotas de sangre pudieran proceder de un día anterior a la desaparición.
Se da la circunstancia de que había llovido durante los días anteriores y, aun así, tanto la ropa como la Biblia y los demás enseres estaban secos y en buen estado. Además, aquella zona ya había sido peinada durante la búsqueda de Aurora, en la que participaron más de 400 voluntarios.

Padres de Aurora Mancebo
Los investigadores creen que Aurora dejó su ropa y todos esos objetos para después desaparecer voluntariamente. Aun así, investigan a su exnovio y a la chica que años atrás le propinó una paliza. Ambos quedan rápidamente descartados al situarlos en otros lugares el día de la desaparición.
Fidel, el amigo de Aurora, también queda descartado como sospechoso al comprobar que el día de la desaparición no salió de casa.
Los padres de Aurora ponen a disposición de los investigadores los dos escritos encontrados en las bolsas que Aurora había bajado de su habitación. También les entregan su diario personal.
De los escritos se desprende que Aurora parecía haber conocido a alguien que la fascinaba:
“Me enamoraba siete veces por segundo, mis ángeles, los ángeles.
¿Quiénes son? Ellos, donde hay amor.”
Los investigadores del CNP de Tarragona analizan también las últimas conversaciones de Aurora con sus amigos Fidel y Juanjo. Estas datan del 24 de febrero de 2004, un día después de que Fidel llevara a Aurora al pub La Gioconda y tres días antes de su desaparición.
A Fidel le escribió:
“¿Estás enfadado? Me fui sola, pero me lo pasé tan bien. He conocido la ternura en esos ángeles y me han devuelto la vida. Era una princesa y me hicieron mucho daño. He estado casi ocho años escondida en un infierno y ahora he abierto la puerta de la cueva...”
Y a Juanjo:
“Conocí a tus amigos. Había cuatro gais que de gais no tenían nada.”
Interrogado por la policía, Juanjo asegura no saber a quiénes se refiere y afirma que no conoce a Edgar.
Los investigadores remiten los escritos y el diario de Aurora a los psiquiatras forenses para que los estudien. Estos llegan a la conclusión de que, en el momento de redactarlos, Aurora era víctima de un brote psicótico. Los investigadores contemplan entonces la hipótesis de que, debido a ese supuesto brote, Aurora hubiera decidido desaparecer voluntariamente, dejando atrás su ropa y sus pertenencias, y dirigirse al mar para poner fin a su vida.
30 de marzo de 2004
El 30 de marzo de 2004, un chico se pone en contacto con el CNP de Tarragona para proporcionarles información. Cuenta que, durante la madrugada del 23 al 24 de febrero, mientras se encontraba en el pub La Gioconda, una chica se le acercó alrededor de las cuatro de la madrugada y le preguntó si podía llevarla a casa.
Él le respondió que no lo sabía porque estaba con unos amigos y tenía que llevarlos a todos. El chico cuenta que se dio la vuelta y que, cuando volvió a girarse para continuar hablando con ella, la chica había desaparecido.
El testigo cree que aquella chica era Aurora Mancebo.
Los padres se enteran de que el testigo se llama Edgar y trabaja en la cafetería Leman, en la Rambla Nova de Tarragona. Ansiosos por saber más, se dirigen hasta la cafetería acompañados de Fidel, el amigo de su hija, quien se da cuenta de que Edgar es el chico al que Aurora parecía conocer aquella noche del 23 al 24 de febrero.
La cosa empieza a ponerse un poco rara.
¿Quién es Edgar?
Edgar tiene 19 años. Ha pasado su infancia en El Morell, viviendo con su abuela, y recientemente se ha trasladado a Tarragona, donde vive con su madre.
En el momento de la desaparición, Edgar trabaja por las tardes en la cafetería Leman de Tarragona, de la que es despedido en junio porque incumplía los horarios de entrada y salida. Es habitual de los locales de ocio del puerto deportivo de Tarragona, donde varios testigos aseguran haberlo visto en compañía de Aurora días antes de su desaparición.
Edgar sufre un trastorno mental relacionado con el consumo de drogas, especialmente de cannabis. En su diagnóstico se puede leer: “El paciente presenta un trastorno mental no especificado, provocado por drogas y abuso de cannabis. En la evaluación psicológica no se obtienen resultados concluyentes por la poca sinceridad en las respuestas, con un intento deliberado de dar una buena imagen de sí mismo”.
Se descubre que ha estado en tratamiento psiquiátrico y que, de hecho, acudía al mismo centro al que asistía Aurora. Al analizar las citas médicas, los investigadores se dan cuenta de que Edgar y Aurora pudieron haberse conocido en la sala de espera del centro psiquiátrico, mientras esperaban sus respectivas consultas, o al coincidir en sus entradas y salidas.

Edgar Mauriz Granell
Primera declaración de Edgar
La policía hace declarar a Edgar como testigo. En su primera declaración, Edgar asegura que no conocía a Aurora de nada y que la vio agitada, desorientada y fuera de sí. Ante la pregunta de los investigadores sobre si le prometió llevarla a casa, Edgar declara que no le prometió nada.
Septiembre de 2004
Dado que los investigadores de Tarragona están estancados y la investigación no da resultados, el expediente pasa a la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional, con sede en Madrid. El entonces comisario Ángel Galán dirige el caso y los nuevos investigadores discrepan desde el inicio de la hipótesis de los investigadores del CNP de Tarragona.
La UDEV encuentra en la zona del puerto deportivo de Tarragona nuevos testigos que declaran haber visto a Aurora acompañada de Edgar la noche del 23 de febrero. De hecho, uno de ellos lo identifica en una fotografía.
Las declaraciones de los testigos contradicen la primera versión de Edgar. El encargado de Leman declara que Edgar le dijo que la chica con la que había estado hablando, Aurora, era “la novia o exnovia de un amigo suyo”. Una de las compañeras que llegó con Edgar al puerto deportivo aquella noche también asegura que él le comentó que se había “encontrado con una amiga”.
La psicóloga que trató a Aurora durante siete años cree que era casi imposible que ella se quedara a solas con un desconocido y quisiera subirse a su coche. Además, un trabajador de La Gioconda y otro del Vogue recuerdan haberlos visto juntos —y solos— aquella noche, montados en el Seat Ibiza rojo de Edgar.
Uno de estos testigos recuerda que Aurora le habló de “ángeles” y de “luces celestiales”. El otro asegura que Edgar le comentó que “ahora” iba de “ángel protector”, según consta en las diligencias policiales.
Segunda declaración de Edgar
Después de recabar información de nuevos testigos, la UDEV interroga a Edgar. En su segunda declaración, reconoce haber estado con Aurora y haberla recogido en su coche, pero se mantiene firme en que no se conocían de nada.
En cuanto al día de la desaparición, declara no saber nada y asegura que esa noche estaba trabajando en la cafetería Leman. Los investigadores comprueban su coartada y descubren, mediante el registro horario del local, que esa noche Edgar tenía fiesta y no había ido a trabajar.
Nuevo testigo y réplica de Edgar
Los esfuerzos de la UDEV por recabar información dan sus frutos. Encuentran a un nuevo testigo que declara haber visto a Edgar y Aurora la noche de su desaparición, en el pub La Gioconda, sobre las 3:30 h de la madrugada. En esta ocasión, ambos muestran una actitud más cariñosa: se les ve acaramelados y no parecen estar en compañía de otras personas.
Edgar cambia sus declaraciones cada vez que aparece un nuevo testigo que lo sitúa en compañía de Aurora. Reconoce que el día de la desaparición tenía la noche libre, aunque en su declaración anterior había asegurado que había ido a trabajar, pero sostiene que pasó toda la noche en casa.
Edgar declara siempre acompañado de su madre, que ratifica que su hijo no se movió de casa. Aun así, los investigadores solicitan el historial de llamadas del móvil de Edgar y descubren que, durante la noche y hasta altas horas de la madrugada, recibió llamadas procedentes del domicilio de su madre. Edgar no pasó la noche en casa, como aseguraba.
Las llamadas se realizaron a las 20:36 h, a las 6:28 h y otras dos a las 7:45 h de la mañana. También se descubre que, durante la noche de la desaparición de Aurora, el teléfono de Edgar permaneció apagado durante un periodo prolongado.
Abril de 2005
Los investigadores, sabiendo que Edgar se perfila como el responsable de la desaparición de Aurora, pero sin pruebas suficientes para incriminarlo, solicitan al juez que se intervengan los teléfonos de Edgar y del domicilio de su madre.
Ese mismo día lo citan para declarar. Pretenden que Edgar se ponga nervioso y provoque una llamada telefónica que pueda aportarles alguna pista.
Pese a que durante el interrogatorio niega la veracidad de las declaraciones de los testigos que lo vieron con Aurora la noche de la desaparición, la estrategia da resultado. Esa misma tarde llama a un número de teléfono en 43 ocasiones. Finalmente, consigue que el interlocutor atienda la llamada y ambos acuerdan citarse al día siguiente, a las 19:00 h, en la cafetería La Tertulia de Tarragona, muy próxima al domicilio de la madre de Edgar, para hablar sobre un asunto que lo intranquiliza y del que ya había hablado con él.
EDGAR: —Tengo ganas de hablar, tío, para... ¿me entiendes?
JUANJO: —¿De qué?
EDGAR: —Tengo ganas de hablar, que hace tiempo que no lo hacemos.
JUANJO: —Mañana por la tarde. ¿Del curro?
EDGAR: —También.
El otro interlocutor es Juan José Rico Castaño, un hombre que dobla la edad de Edgar y que trabaja en la cafetería Leman, donde Edgar había trabajado anteriormente.
La policía prepara un dispositivo de vigilancia de cara al encuentro entre los dos amigos. Tras el encuentro, los agentes interceptan a Juanjo.
Juanjo declara en comisaría que Edgar le ha hablado de Aurora, que ha hablado de ella con pena y que le sabe muy mal la situación que viven sus padres porque no tienen un lugar donde llevarle flores.
Pero Juanjo sorprende a los investigadores con nuevas declaraciones. Dice que meses atrás Edgar le confesó que, tras verse con Aurora el lunes 23 de febrero, había quedado con ella para volver a verse el viernes 27 de febrero, la noche de la desaparición.
Según el relato de Juanjo, se fueron de copas a un par de pubs de Tarragona, entre ellos La Gioconda. Después de beber, Edgar y Aurora se fueron en el coche de Edgar a un descampado situado entre los barrios tarraconenses de Bonavista y Camp Clar, con intención de mantener relaciones sexuales.
En mitad del acto sexual, Aurora se aferró a Edgar, tuvo un espasmo y perdió el conocimiento. Edgar se asustó mucho e intentó reanimarla mediante un masaje cardíaco, pero Aurora ya estaba muerta.
Cuando Edgar vio que Aurora había muerto, condujo hasta El Morell, cogió una pala de casa de su abuela y enterró a Aurora entre un camino y una acequia. Días más tarde, según Juanjo, se deshizo de la ropa y las pertenencias de Aurora en un bosque cercano a la urbanización donde vivía la joven.
Juanjo añade que la noche de la desaparición de Aurora también estaba tomando copas en la zona de ocio del puerto deportivo de Tarragona. Allí se encontró con Edgar, que le dijo que estaba con una amiga y unos amigos. Edgar le invitó a tomar unas copas, pero él declinó la oferta porque era muy tarde.
Juanjo describió con precisión cómo era la zona donde Edgar había dejado la ropa y las pertenencias de Aurora, a pesar de que, supuestamente, nunca había estado allí. También sabía, a pesar de que el dato no era público, que el lunes anterior Aurora finalmente había cogido un autobús en el centro para volver a casa. Edgar había estado con ella hasta que cogió el autobús.
Los investigadores cuentan ahora con suficientes indicios como para redactar un informe que incrimina a Edgar en la muerte y desaparición de Aurora Mancebo. El juez ordena su detención y Edgar Mauriz Granell es detenido el 21 de abril de 2005.
Edgar está a punto de derrumbarse y parece que va a confesar, pero se recompone y no hace ninguna declaración.
Ese mismo día también se detiene a Juan José Rico Castaño. No tienen pruebas contra él, pero sospechan que pueda estar involucrado en la desaparición de Aurora por diversos motivos. Los motivos que hacen sospechar a la policía son los siguientes:
- Juanjo relata con gran cantidad de detalles lo acontecido la noche en la que desapareció Aurora, especialmente el lugar donde se abandonó su ropa y sus pertenencias, todo ello según él contado por Edgar.
- Juanjo llevaba un año en posesión de esa información, pero no había avisado a la policía de los hechos que, según él, le había relatado Edgar.
- Por último, a la policía le extraña mucho que Juanjo no aceptase tomarse una copa con Edgar la noche de la desaparición.
Al negar Edgar las acusaciones de Juanjo, el juez ordena que se haga un careo entre ambos.
EDGAR: —Juanjo, tú eres el único responsable de todo esto. Tienes que cambiar tu opinión porque tienes que decir la verdad. No tienes que tener miedo de nada, si te están amenazando, lo que sea, si te ha pasado algo... tienes que decir la verdad. Tienes que decir la verdad porque esta declaración no lleva a ningún sitio, no tiene ni pies ni cabeza. Esta declaración durará cuatro días y se sabrá la verdad, y estás destrozando mi familia, me podría haber matado el otro día con el coche de los Mossos d'Esquadra, me podría haber matado en la prisión, me estás destrozando la vida...
Estás engañando a otra familia, dándoles falsas esperanzas, y te pillarán mintiendo y será peor.
JUANJO: —No, no tengo nada que decir, no hay ningún tipo de amenazas, nada de nada.
EDGAR: —¿Pues entonces qué motivo tienes para decir esto? Porque yo no te he dicho nunca esto, sabes que yo nunca te he dicho esto, es mentira. Has de decirlo ahora y la gente te entenderá. Si dices el motivo, la gente te entenderá, yo te entenderé. Pero la mentira se te va haciendo grande, se va haciendo una bola y acabará todo mal.
Cuando Juanjo pregunta a Edgar por qué le había llamado 43 veces al verse en el punto de mira de la policía, Edgar le responde que necesitaba pedirle que lo llevase a Salou a ver a unas amigas, ya que él había tenido un accidente recientemente y no podía conducir.
Juanjo reitera que el motivo por el que quedaron en la cafetería La Tertulia era hablar de Aurora.
El juez llega a sus propias conclusiones:
“Desde luego, sí que aprecio en ambos gran nerviosismo, con ciertos temblores en ambos. Aprecio en el señor Edgar una actitud totalmente intimidativa hacia el otro imputado, mirándole en todo momento con gran fijeza de ojos. Yo considero que es una actitud pretendiendo intimidarle. No tengo especial convicción de que alguno de los dos sea especialmente veraz en sus manifestaciones.”
Los investigadores analizan el coche de Edgar, donde, según las palabras de Juanjo, habría muerto Aurora. Encuentran un coche limpio como una patena. Aun así, los investigadores encuentran dos manchas de semen en los asientos traseros y dos pequeñas gotas de sangre en el asiento del copiloto. Estas últimas no se analizan porque resulta imposible recoger la cantidad necesaria para su análisis.
Los resultados de las muestras de semen pertenecen a Edgar y a un desconocido. No se encuentran restos biológicos de Aurora.
En julio de 2005, al no aparecer el cuerpo de Aurora ni existir más pruebas concluyentes, el juez pone a Edgar en libertad bajo fianza de 12.000 €.
Los padres de Aurora tienen su propia hipótesis. Edgar y Juanjo se vieron por última vez la noche de la desaparición de Aurora. Juanjo vio a Aurora con Edgar y, tras la muerte de Aurora, Edgar sintió que tenía que excusarse con Juanjo para que este no lo delatase. De ahí que quisiera simular ante su amigo una muerte natural y que, asustado, hiciese desaparecer el cadáver de Aurora.
Los padres creen que de ahí procede su insistencia en llamar a Juanjo 43 veces al verse en el punto de mira de la policía. Edgar quería hablar con Juanjo para asegurarse de que no lo delataría.
En abril de 2022 se reactiva la búsqueda de Aurora. La buscan en un pozo de Granja dels Frares, en El Morell, un antiguo monasterio muy cerca de unos terrenos que son propiedad de la familia de Edgar, pero la búsqueda no tiene éxito.

Granja dels Frares (El Morell)
En julio de 2022, el juzgado archiva el caso por falta de indicios suficientes de la comisión del delito y porque no hay ningún autor conocido. La fecha de prescripción del caso es febrero de 2024.
- ¿Se podía haber conocido la ubicación de Edgar la noche de la desaparición de Aurora mediante la triangulación de las antenas telefónicas, de modo que se hubiese podido establecer una ruta de los lugares en los que pudo ocultar el cuerpo de Aurora?
- Si Aurora murió por causas naturales, ¿por qué Edgar no llamó a una ambulancia? ¿Qué trataba de esconder?
- ¿A qué se debe el hecho de que la noche de la muerte de Aurora se desplazaran a un descampado tan apartado de sus lugares de residencia para mantener relaciones sexuales?
- ¿Por qué el CNP de Tarragona no analizó el coche de Edgar con mayor celeridad?
- ¿Por qué Juan José no delató a Edgar cuando este le confesó la muerte de Aurora, aunque sostuviese que había sido por causas naturales?
- ¿No se obtuvieron huellas de calzado en la zona donde se encontraron la ropa y las pertenencias de Aurora?
- ¿Revisó la policía las fotografías de la cámara de Aurora? ¿Se utilizó algún software de recuperación de datos en la tarjeta de la cámara por si alguna fotografía hubiese sido borrada intencionadamente? ¿Y qué hay del ordenador? ¿Se revisó a fondo? Tal vez, especialmente en aquella época, hubiese sido muy revelador encontrar posibles conversaciones de chat.
- ¿Quién es Davinia López Maya y por qué aparece en algunas informaciones?
Enlace a nuestra entrevista a José Luís Mancebo (Padre de Aurora Mancebo)
Entrevista a José Luís Mancebo (Padre de Aurora Mancebo)
Entrevista a José Luís Mancebo (Padre de Aurora Mancebo) Aunque el caso ofrece muchas incógnitas conocemos varios detalles del mismo, ya sea por prensa o por haberlo sufrido como es el caso de la familia, pero nadie mejor que un padre o una madre para darnos a conocer a una hija. ¿Cómo era...

