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Caso Sheila Barrero (Asturias, 2004)

Caso Sheila Barrero (Asturias, 2004)

Sheila Barrero

Sheila Barrero

Sheila Barrero fue asesinada de un disparo en la nuca la mañana del 25 de enero de 2004. Aunque buena parte de los indicios apuntaron a su expareja, Borja Vidal, este fue absuelto por falta de pruebas concluyentes. Los residuos de disparo encontrados en sus manos, de una composición que los investigadores consideraron coincidente con la de los hallados en la escena del crimen, las contradicciones en sus declaraciones y las dudas surgidas en torno a su coartada fueron considerados indicios relevantes, pero no se estimaron suficientes para demostrar su culpabilidad.

Personas clave:
Víctima: Sheila Barrero. 22 años. Estudiaba turismo y combinaba sus estudios con el trabajo en una agencia de viajes de Gijón, y el de camarera en un pub de Villablino los fines de semana. Residía en Degaña con sus padres los fines de semana, y con su hermana Mónica en Gijón entre semana.
Sospechoso: Borja Vidal. 19 años. Ex-novio de la víctima con la que mantuvo una relación de poca duración. Residente en Villager de Laciana.​

Lugares de interés:
Pub Joe Team (Villablino). Lugar de trabajo de Sheila.
Degaña. Lugar de residencia de Sheila.
Alto de la Collada en el Puerto de Cerredo. Aparece el cuerpo sin vida de Sheila en el interior de su coche.

Cronología:
16 de enero de 2004. Sheila y Borja discuten en el pub donde Sheila trabajaba.
24 de enero de 2004. Sheila va a cenar unas hamburguesas con unos amigos y, más tarde, va a trabajar al pub donde trabajaba de camarera en la población de Villablino (León).
25 de enero de 2004. A las 7:00h de la mañana sale de trabajar, se queda un rato más tomándose una Coca Cola con unos amigos y, poco antes de las 8:00h, se dirige en coche a su domicilio en Degaña (Asturias).
Horas después, su hermano sale de Villablino, donde reside, para ir a comer a casa de sus padres. Elías encuentra el coche de Sheila a medio camino entre Villablino y Degaña; el cuerpo sin vida de su hermana se encuentra en el interior del coche.
24 de julio de 2004. Se detiene a Borja Vidal, puesto que todos los indicios apuntan a él. Aun así, el fiscal y el juez no los consideran determinantes ni suficientes y dejan en libertad al sospechoso por falta de pruebas.
Septiembre de 2019. La Guardia Civil aporta nuevos indicios que apuntan a Borja Vidal tras aplicar los nuevos conocimientos en materia de investigación.
Diciembre de 2019. El caso se vuelve a archivar una vez más por falta de pruebas contra Borja Vidal.


Crónica

24 de enero de 2004


La noche antes del crimen, un amigo de Caboalles recoge a Sheila en casa sobre las 22:30 h. Sheila tiene su Peugeot 206 en el taller. Cenan una hamburguesa en el bar Osiris y, a medianoche, va a trabajar al pub Joe Team. Tenía previsto ir a dormir a casa de su hermano al terminar la jornada laboral, pero arreglan su coche antes de lo previsto y el hijo del dueño del taller le acerca las llaves al pub. Cambio de planes: Sheila ya no se quedaría a dormir en casa de su hermano, sino que iría a dormir a su casa, donde convivía con sus padres, cuando saliese de trabajar.


25 de enero de 2004

Los amigos de Sheila fueron a verla al pub y se quedaron con ella hasta las 7:00 h. De ahí se fueron al pub Guei y, poco antes de las 8:00 h de la mañana, decidieron retirarse. Sheila se dirigió a su casa en su coche, pero nunca llegó a Degaña, donde residía los fines de semana.

Dos de sus amigos, Bibi y Sela, la acompañaron hasta el coche. Se quedaron hablando un rato y quedaron en que la seguirían hasta el puente de Caboalles de Abajo. A partir de ahí, ellos se desviarían en dirección a Leitariegos. Su amigo Sela vio que la chica tenía un faro fundido y le mandó un mensaje para avisarla: «Llámame cuando llegues».

Pero en la cima del puerto, y bajo una intensa niebla, alguien que, según la hipótesis de la investigación, podría haber sido conocido por Sheila la hizo detenerse. No está claro si esa persona la esperaba allí o si la siguió después de que sus amigos se marchasen y le dio alcance. Lo que sí se ha planteado es que quien la abordó podía saber que aquella mañana Sheila viajaba sola, ya que lo habitual era que hiciese ese trayecto acompañada de una amiga que aquel día se encontraba enferma.

Han pasado unas horas desde que Sheila recorriera la carretera por la que ahora conduce su hermano. Es la mañana del domingo 25 de enero y Elías, el hermano de Sheila, ve un Peugeot 206 blanco aparcado en el Alto de la Collada, en el Puerto de Cerredo. Es parecido al coche de su hermana, pero no le da importancia.

La preocupación llega cuando Elías, con su mujer e hija, llega a casa de sus padres y estos le preguntan por su hermana. Sheila no les había avisado de que finalmente no se quedaría a dormir en casa de su hermano. Sus familiares se preocupan. Las dos localidades están separadas por unos 20 kilómetros y temen que a Sheila le hubiese podido pasar algo en la carretera. Elías recuerda haber visto aparcado el Peugeot 206 blanco en el Alto de la Collada y va en su búsqueda.

Cuando Elías llega al coche, situado aproximadamente a medio camino entre las dos localidades y en la frontera entre las provincias de León y Asturias, descubre en el interior el cuerpo sin vida de su hermana.

Elías busca ayuda y detiene un coche en el que, casualmente, viaja un compañero de trabajo. Este alerta inmediatamente a la Guardia Civil. La hipótesis del accidente fue descartada de inmediato: Sheila había sufrido una muerte violenta y, por ello, la Guardia Civil buscó por las inmediaciones posibles armas del crimen, al considerar inicialmente que podría haber sido asesinada de una pedrada. Sin embargo, no sería hasta la autopsia cuando se conocería la causa real de la muerte.

Entrada al merendero del Alto de la Collada la mañana del asesinato
Entrada al merendero del Alto de la Collada la mañana del asesinato

El coche de Sheila en el lugar donde fue aparcado tras el crimen
El coche de Sheila en el lugar donde fue aparcado tras el crimen

Detalle de la ventanilla bajada del coche de Sheila en el lugar del crimen
Detalle de la ventanilla bajada del coche de Sheila en el lugar del crimen


La autopsia determinó que Sheila presentaba un disparo con orificio de entrada en la nuca y de salida en la frente. La bala salió ya sin fuerza del cráneo de Sheila, rebotó en la luna del coche y se incrustó entre la luna y la goma que la sujeta. El casquillo fue encontrado entre los asientos. Se trataba de un calibre 6,35, perteneciente a un arma pequeña.

La muerte de Sheila se produjo sobre las 8:15 h de la mañana. Según la reconstrucción de los investigadores, el disparo se efectuó desde el asiento trasero. Posteriormente, Sheila habría sido desplazada al asiento del copiloto y el vehículo habría sido aparcado en el Área Recreativa del Puerto de Cerredo, a unos 50 metros de la carretera.

Después, el cuerpo habría sido colocado nuevamente en el asiento del conductor, con las manos sobre su regazo. Según los investigadores, la forma en la que fue colocado el cuerpo podría ser interpretada como una muestra de “aprecio” hacia la víctima.

El móvil pudo ser pasional, aunque tampoco se descartó un intento de agresión sexual, ya que la víctima presentaba las medias rotas y una marca de una mano en el muslo derecho.

Una de las hipótesis planteadas es que, durante un posible forcejeo en el interior del coche, el arma se disparase accidentalmente. Esto podría haber hecho desistir al supuesto agresor de sus intenciones sexuales, en caso de que las hubiera, o haber precipitado los acontecimientos.

Según esta reconstrucción, quien ocupaba el asiento trasero pretendía obligar a Sheila a internarse con el vehículo en la zona recreativa del Alto de la Collada.

Ver el archivos adjunto Reconstrucción Sheila Barrero 720.mp4
Reconstrucción aérea aportada por la familia de los hechos de la mañana del día 25 de enero de 2004

Ilustración autopsia (1)
Ilustración autopsia (2)
Ilustración autopsia (3).jpg
Ilustraciones de la trayectoria del proyectil

Proyectil y casquillo encontrados en el vehículo
Proyectil y casquillo encontrados en el vehículo

Por protocolo, la Guardia Civil citó a los amigos de Sheila para someterles a pruebas de residuos de disparo. La prueba se realizó 33 horas después del crimen. Entre ellos se encontraba su exnovio, Borja, vecino de Villager de Laciana, perteneciente al municipio de Villablino. Borja acudió a la prueba de residuos de disparo acompañado de su abogado y advirtió a los agentes de que daría positivo en la prueba, puesto que nueve días antes había ido de caza y había disparado varias veces con su escopeta. Este hecho le sirvió como explicación para el resultado positivo de la prueba.


24 de julio de 2004

La Guardia Civil detiene a Borja Vidal, considerado el principal y único sospechoso del crimen, después de que los investigadores reuniesen diversos indicios que apuntaban hacia él. Aun así, el fiscal y el juez no los consideraron determinantes ni suficientes y decidieron dejarlo en libertad por falta de pruebas.

Borja Vidal abandona las dependencias judiciales escoltado por varios guardias civiles tras quedar en libertad provisional
Borja Vidal abandona las dependencias judiciales escoltado por varios guardias civiles tras quedar en libertad provisional

Pero en septiembre de 2019, y con el argumento de que “la ciencia había avanzado mucho” y podía arrojar más luz sobre el caso, la UCO (Unidad Central Operativa) consiguió reabrir la investigación.

En esa ocasión, los investigadores consiguieron aislar de las muestras tomadas en su día de la mano derecha de Borja “una partícula de plomo, estaño y bario iguales a los residuos de disparo encontrados en el casquillo” hallado en el interior del coche de Sheila. También se encontró en la mano de Borja otra partícula específica, compuesta por plomo, bario y antimonio. Según los investigadores, la combinación de ambas partículas era muy inusual y presentaba características que podían resultar especialmente significativas.

El informe de los expertos concluye: “No hay ningún tipo de duda en cuanto a la implicación de Borja en la comisión del crimen de Sheila Barrero”.


Los indicios

Además de las partículas encontradas en la mano derecha de Borja, que los investigadores consideraron compatibles con las encontradas en el casquillo, se señalaron otros indicios:

  1. La pólvora de la munición de una escopeta de caza no presenta partículas en las que el estaño sea uno de los componentes, según el análisis recogido en la investigación.
  2. El día que le tomaron las muestras de residuos de disparo le pidieron también que entregase la ropa que llevaba la mañana del crimen. Borja entregó toda la ropa a excepción de un abrigo. La chaqueta que entregó también dio positivo en presencia de plomo, bario, antimonio y estaño. Además, se midió la concentración de esas partículas y, según el análisis, estas se corresponderían con un único disparo, y no con lo que cabría esperar de una jornada de caza.
  3. En los asientos traseros del coche se encontró una bufanda cuya propiedad no pudo determinarse y sobre ella una pequeña fibra de algodón de color azul. En su día se determinó que podía haber pertenecido a la chaqueta de Borja, aunque se habían vendido otras chaquetas similares.

    Según los investigadores, las características de la fibra encontrada en la bufanda coincidían con las de las fibras de la chaqueta de Borja. La importancia de este indicio radicaría en que factores como los lavados, el desgaste o el uso pueden introducir diferencias entre prendas aparentemente iguales.
  4. La coartada de Borja también fue cuestionada. En un primer momento, sus padres aseguraron que su hijo había estado con ellos en casa. Más tarde, según varios testimonios, se habría establecido que los padres de Borja no se encontraban en el domicilio durante parte de ese periodo.
  5. Borja no acudió al lugar donde había aparecido Sheila en las horas posteriores al crimen, a diferencia de otros amigos y conocidos que tenían en común Sheila y Borja. Alegó entonces que no disponía de vehículo para desplazarse hasta el Alto de la Collada.

    ¿No estaban sus padres con él? ¿No formaba esto parte de su coartada? Y, de ser así, ¿no pudo utilizar el vehículo familiar o pedir que alguien le llevase?

    Más tarde se supo que Borja habría rechazado el ofrecimiento de varios vecinos que se ofrecieron a acercarle al Alto de la Collada.

    Borja tampoco asistió al entierro de Sheila, alegando que los hermanos de Sheila eran muy agresivos y podían hacerle algo. Sin embargo, según lo que se recoge en la investigación, Borja no conocía a los hermanos de Sheila ni estos conocían a Borja. ¿Qué tenía que temer?
  6. Un mes después del asesinato, Borja acudió al hospital debido a un cuadro de ansiedad. Cuando le preguntaron, dijo que padecía insomnio, apenas comía y estaba muy nervioso. También acusó a la Guardia Civil de estar presionándole.

    Lo llamativo es que, según esta reconstrucción, por aquel entonces Borja todavía no era sospechoso del asesinato.

    Más tarde cambió de versión y atribuyó su estado de ánimo a su “incapacidad de sacarse el carné de conducir”, asegurando que lo había intentado seis veces sin conseguirlo. La Guardia Civil investigó esta afirmación y determinó que no habían sido seis intentos, sino dos suspensos, y que los exámenes se habían producido un año antes de su visita al médico.

    ¿Un mes después del asesinato y sin ser todavía sospechoso, por qué Borja habría atribuido su estado de ansiedad a una causa que, según la investigación, no se correspondía con lo ocurrido?
  7. En el registro de la casa del abuelo de Borja, que poseía varias armas, se halló una caja con casquillos de distintos calibres. En el acta, los autores del registro dejaron constancia de que el abuelo, aparentemente nervioso, preguntó si “estaba la pistola pequeña”.

    Esa pistola nunca apareció. El episodio consta en el informe policial, aunque, según se recoge en la investigación, no fue considerado determinante por el juez.
La relación entre Sheila y Borja no atravesaba un buen momento. Según Borja, él había dejado a Sheila en noviembre del año anterior porque “a mis tías no les gustaba nada su familia. Mi madre también decía que tenía que dejarla”.

Una de las tías de Borja mantenía una relación con un hombre llamado Teófilo que, posteriormente, la habría dejado para iniciar una relación con Sheila. Según esta versión, la situación no habría sentado bien a la familia de Borja.

El viernes de la semana anterior al asesinato, Borja acudió al pub en el que Sheila trabajaba. Ambos discutieron, aunque el motivo de la discusión nunca trascendió. Según el relato de la madre de Sheila, Julia:

“Ese viernes, Borja fue al bar. Sheila, ni le servía las copas ni se hablaba con él. Allí la trató muy mal, la insultó y la hizo llorar.”

Los testigos

A pesar de los esfuerzos de la familia de Sheila por encontrar testigos que pudiesen aportar información sobre el caso, meses después la Guardia Civil localizó a dos cazadores al situar sus teléfonos en las inmediaciones de la escena del crimen mediante la triangulación de antenas móviles.

Pedro y José María partían desde Oviedo para una jornada de caza y habrían pasado por el Alto de la Collada aproximadamente a las 08:09 h de la mañana.

La intensa niebla provocó, según su declaración inicial, que casi chocasen con dos coches que estaban parados e invadían parte del carril contrario. Observaron que se trataba de un coche blanco y otro oscuro, ambos con las luces encendidas y la luz de freno activada. Les pareció que se trataba de un accidente e incluso manifestaron que les pareció ver a una pareja discutiendo.

Sin embargo, posteriormente su declaración perdió precisión hasta llegar a afirmar que “no vieron nada”.

El hecho de que los testigos fueran conocidos de la familia de Borja es otro elemento que forma parte de la investigación, aunque por sí solo no permite establecer que su declaración fuese falsa.

La familia de Sheila considera que la presencia de los cazadores pudo poner nervioso al autor del disparo y provocar que el arma se accionase en ese momento. Se trata, no obstante, de una hipótesis, ya que no está demostrado que los cazadores provocasen el disparo ni siquiera que este se produjese exactamente en el momento en que pasaron por el lugar.

Tampoco hay que olvidar que, en ese momento, la luz de freno del coche de Sheila estaba encendida, un dato que podría ser compatible con que el vehículo se encontrase detenido.


La bufanda

En el asiento trasero del coche de Sheila apareció una bufanda negra que familiares y amigos no reconocieron como propiedad de la joven. Los operarios del taller donde Sheila había reparado su coche aseguraron que la bufanda no se encontraba en el vehículo cuando entregaron las llaves del Peugeot 206.

La procedencia de la bufanda nunca llegó a determinarse.

Sobre ella apareció una pequeña fibra azul que, según los análisis de la investigación, presentaba características compatibles con las fibras de la chaqueta de Borja. Esto constituye un indicio, pero no permite afirmar por sí solo que la bufanda perteneciese al autor del crimen ni que Borja hubiese estado en el coche por ese motivo.

La bufanda presentaba además un misterioso escudo, aparentemente no comercial y posiblemente relacionado con alguna organización, asociación o club. En él podía leerse “ARTES HONOR” y aparecían una flor, un libro abierto y un toisón de oro.

La Guardia Civil no pudo determinar el origen de la prenda ni establecer su vinculación con una asociación o persona concreta.

Escudo de la bufanda encontrada en el coche de Sheila
Escudo de la bufanda encontrada en el coche de Sheila
Escudo de la bufanda encontrada en el coche de Sheila


Mi hipótesis

Alguien siguió a Sheila o bien la esperaba en el Alto de la Collada. Sabía que aquella noche viajaba sola y que tenía un faro fundido. Bajo la intensa niebla, identificar su coche y hacerla detenerse habría sido relativamente sencillo. Por la posición de los vehículos, invadiendo parte del carril contrario, tal vez cobre fuerza la hipótesis de que alguien alcanzó a Sheila y la obligó a detenerse bloqueándole el paso.

Sheila habría bajado parcialmente la ventanilla al encontrarse, posiblemente, con alguien conocido, quizá para intercambiar unas palabras. En ese momento, el supuesto agresor habría aprovechado para entrar por la puerta trasera del lado del copiloto con la intención de amenazarla con la pistola y obligarla a conducir hasta la zona recreativa del Alto de la Collada.

Durante un posible forcejeo con Sheila, el arma podría haberse disparado accidentalmente, provocando la muerte de la joven. Tampoco puede descartarse que la presencia de los cazadores, que pasaron por el lugar aproximadamente a las 08:09 h, alterase de alguna manera la situación, aunque no existe constancia de que su presencia fuese la causa del disparo.

A continuación, el supuesto agresor habría desplazado a Sheila al asiento del copiloto para poder mover el vehículo hasta la zona recreativa del Alto de la Collada. Una vez allí, habría vuelto a colocar el cuerpo en el asiento del conductor, con los pies apoyados sobre la alfombrilla y las manos sobre su regazo.

Finalmente, habría abandonado la escena. Los testimonios sobre la presencia de un coche oscuro en las inmediaciones podrían ser compatibles con esta posibilidad, aunque no permiten afirmar que se tratase del vehículo utilizado por el autor del crimen.

También contemplo seriamente la posibilidad de que se tratase de dos agresores: mientras uno conseguía captar la atención de Sheila a través de la ventanilla, el otro podría haber entrado por la puerta trasera del lado del copiloto y haberla amenazado con el arma.

En ese supuesto, mientras uno de ellos obligaba a Sheila a desplazar el coche y aparcarlo lejos de la carretera, el otro podría haber regresado al segundo vehículo para retirarlo del lugar y evitar que quedase expuesto ante posibles testigos.

En cuanto al móvil, creo que pueden plantearse varias posibilidades: una amenaza, un intento de agresión sexual o un asesinato. Si realmente se produjo un forcejeo, el disparo accidental del arma podría haber precipitado el desenlace.

También sería interesante conocer si la mano que quedó marcada en el muslo de Sheila era la izquierda o la derecha. Borja presentaba residuos de disparo en la mano derecha, aunque este dato, por sí solo, no permitiría establecer una relación entre ambos hechos.

Del mismo modo, sería interesante saber si era posible romper las medias y dejar una marca de una mano en el muslo de Sheila utilizando guantes. Hay que recordar, además, que no se encontraron huellas dactilares en el coche que señalasen directamente a Borja o a otro sospechoso.


El fiscal

A pesar de que los nuevos indicios fueron considerados de gran relevancia por los investigadores, la Fiscalía no llegó a formular acusación contra Borja.

No asistió a los interrogatorios, no escuchó a los nuevos peritos y se negó a acusar al sospechoso. Así lo justificaba la propia Fiscalía:

"En estos momentos continuamos en fase de instrucción, fase que no ha rematado, y será el juez quien, tomando las decisiones adecuadas, decidirá si se practican o no más diligencias o se da por finalizada la instrucción."

Y añadían:

"Será en ese momento cuando el fiscal encargado, estudiando la causa, la resolución dictada y, sobre todo, las últimas pruebas practicadas, mostrará su conformidad con la misma o no, pudiendo presentar el oportuno recurso."

Habría que preguntarse por qué, pese a los nuevos indicios aportados por la Guardia Civil, la Fiscalía no consideró que existían elementos suficientes para formular acusación.

Finalmente, el caso fue archivado en diciembre de 2019, apenas unos meses después de que la Guardia Civil hubiese conseguido reabrirlo y aportar nuevos indicios contra Borja.

Mi agradecimiento a la familia de Sheila por su colaboración y ayuda a la hora de relatar este caso. Deseo que se haga justicia. Muchos ánimos y fuerza.


Enlace a la entrevista a Mónica Barrero (Hermana de Sheila Barrero)

 
Muy completo el artículo, me estoy documentando sobre el caso viendo varios documentales y escuchando podcasts. Sé tu hipótesis @Rammstein ¿pero quién crees que fue el autor?
 
A ver @Deadpool, te contesto un poco de memoria. Para mí todo apunta a Borja Vidal…

¿Por qué?

-La pólvora: Él y otros cinco investigados presentaron residuos de pólvora, pero la UCO determinó que los residuos que presentaba Borja eran equivalentes a un único disparo, y no a una jornada habitual de caza como él aseguraba.
Además era el único en el que en la composición de la pólvora se encontró estaño, si no recuerdo mal el estaño es un elemento que no se emplea como componente de la pólvora en las escopetas de caza.
-El móvil: Si no me equivoco la noche anterior (o la semana anterior) Sheila y Borja tuvieron una fuerte discusión en el pub en el que Sheila trabajaba, Joe Team.
Borja fue el que dejó a Sheila, pero… pero Sheila por lo visto había retomado la relación con su ex novio Teo, o al menos se estaban empezando a ver… el tema es que Teo iba de Sheila a la tía de Borja y de la tía de Borja a Sheila… ese podría ser un posible móvil.
Creo que Borja es un chico que no tenía muchas luces y tengo entendido que podía ser fácilmente manipulable, ahí lo dejo.
-La fibra de la chaqueta: En la parte trasera del coche se encontró una fibra azul que correspondía en composición y color a la chaqueta de Jorge, se desestimó esta prueba con la excusa de que se habían vendido un número considerable de ese modelo de chaqueta, pero… el deterioro, el número de lavados, etc… hacen que al final las fibras de una chaqueta puedan ser diferentes de una originalmente idéntica. Y la fibras encontradas en el coche eran identificas a las de la chaqueta de Borja.
-La noche: La noche del asesinato Borja estaba solo en casa, pero posteriormente los padres cambiaron su declaración para ofrecerle una coartada.
-¿La pequeña?: Cómo digo escribo todo esto de memoria, y si no me equivoco en el registro de la Guardia Civil en casa del abuelo le dijeron que buscaban un arma. El abuelo preguntó nervioso: ¿La pequeña? El arma del crimen era un calibre pequeño.

Como curiosidad: A Sheila le devolvieron el coche aquella madrugada tras realizarle una revisión, sospechoso o muy casual es que el coche esa misma noche tuviese un faro fundido, un detalle fácilmente identificable para quien la esperase en lo alto del puerto de La Collada.

Ahora mismo solo se me viene esto. Sí me gustaría conocer la opinión de @doctorcuadrado en cuanto a qué ¿Se puede o se debe inculpar a un asesino únicamente por presentar en sus ropas una composición idéntica a los restos de pólvora de la escena del crimen? ¿Qué prueba hubiese sido necesaria para incriminarle? ¿Hubiese bastado con encontrar el arma del crimen?
 
Medio centenar de personas se concentran en Degaña para recordar el crimen de Sheila Barrero, hace veintiún años

Un momento de la lectura de la declaración, por parte del alcalde de Degaña
Un momento de la lectura de la declaración, por parte del alcalde de Degaña

"No descansaremos hasta que se haga justicia y los responsables paguen por sus actos", señaló el alcalde degañés, Óscar Ancares

24/01/2025 17:53

Como cada 24 de enero, desde hace ya veintiún años, los vecinos de Degaña se han concentrado a las puertas del Ayuntamiento para recordar el asesinato de Sheila Barrero. Medio centenar de personas acompañaron a los familiares de la joven, muerta de un disparo en la nuca en el año 2004. "Queremos expresar nuestro más sentido pésame a la familia de Sheila, a sus padres, hermanos y seres queridos. Sabemos que el dolor de esta pérdida sigue siendo tan intenso como el primer día", señaló el alcalde degañés, Óscar Ancares. Dejó claro además que nadie en Degaña descansará "hasta que se haga justicia y los responsables de este crimen paguen por sus actos".

En este sentido, el primer edil de Degaña reiteró su apoyo a la familia y su compromiso a seguir exigiendo que se halle al culpable del crimen que hace dos décadas conmocionó a este concejo del Suroccidente. "No dejaremos de exigir que se haga todo lo posible para que la verdad salga a la luz", añadió ante los padres y hermanos de Sheila. A su hermana, Mónica Barrero, no le alcanzan las palabras para agradecer el apoyo del Ayuntamiento y los vecinos: "Siempre han estado ahí y eso no hay manera de pagarlo".

Mónica Barrero deja claro que el vecinal es el único apoyo, ya que la justicia, dice, está fallando a su hermana. "La Fiscalía la ha dejado abandonada y eso da impotencia", lamenta, consciente de que se acaba el tiempo para encontrar culpable. De hecho, queda poco más de un año para que prescriba la causa contra el principal sospechoso, el exnovio de la joven. "Queremos ver avances porque, de momento, seguimos encallados", señala.

"Con profunda tristeza y conmoción nos reunimos un año más para recordar a nuestra querida Sheila Barrero, cuya vida se truncó de manera tan cruel hace ya veintiún años", señala la declaración institucional leída por el primer edil en la sesión plenaria. Como cada año, Degaña celebró un pleno y una concentración posterior a las puertas del consistorio, dando cumplimiento así al acuerdo plenario del 1 de febrero de 2004 cuando se declaró Día de Luto Oficial cada 25 de enero, día del crimen que conmocionó al concejo.

Familiares y vecinos se reunieron para recordar la memoria de una persona "llena de vida que fue arrebatada de nosotros" y para mantener vivo su recuerdo, así como "reafirmar nuestro compromiso con la búsqueda de la Justicia". Degaña no olvida que han pasado dos décadas de aquel terrible asesinato y que siguen "esperando respuestas y justicia". "Como vecinos sentimos la necesidad de manifestar nuestro apoyo incondicional a la familia de Sheila y expresarles nuestra solidaridad", añade el escrito, en el que se desea que la familia de Sheila "pueda encontrar la paz y la tranquilidad que tanto necesitan para cerrar este doloroso capítulo".

La declaración institucional será trasladada al presidente del Estado, al Ministerio de Justicia, a la delegada del Gobierno en Asturias y al presidente del Principado.

 
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