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Cuatro asesinos sin rostro en Ferrol

Madame Noir

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Cuatro asesinos sin rostro en Ferrol

En la imagen, el sofá en el que apareció el cuerpo de Amalia Orjales
En la imagen, el sofá en el que apareció el cuerpo de Amalia Orjales

Tras la resolución del crimen de Elisa Abruñedo, aún quedan las cicatrices de otras muertes violentas

04/10/2024 16:40

El embargo del piso del asesino confeso de Elisa Abruñedo en Cabanas y el hecho de que todavía no haya fecha para el juicio de Roger Serafín Rodríguez casi un año después de su entrada en prisión genera varias reflexiones. La primera, claro, la de que tras tanto tiempo y una compleja investigación, las autoridades lograsen capturar al que se ha reconocido como autor de los hechos. En este caso, el «no se va a saber quién fue» no se ha cumplido. Afortunadamente.

Pero aún quedan cicatrices profundas y sin cerrar en el territorio de Ferrol. De hecho, hay cuatro asesinos a los que no se les ha puesto rostro y que no han pagado por sus crímenes.

Hace más de treinta años, Amalia Orjales, vecina de Serantes de 67 años de edad, fue acuchillada en más de una veintena de ocasiones en su domicilio de Los Corrales mientras veía la tele. Miguel Ángel Sánchez Bouza, de 26 años, fallecía en la gasolinera de Laraxe en la que trabajaba abatido a tiros. Fue a las 22.30 horas de una noche de febrero de 1999. Suso Pericas circulaba en su moto de vuelta a casa en el año 2006 al salir de su trabajo en la discoteca Zebra cuando un atacante salió de entre unos vehículos y asestó varios estacazos fatales en la cabeza. José Romero, un indigente de 40 años, fallecía el 2 de agosto del 2009 de forma violenta en las inmediaciones del centro cultural Carvalho Calero, en el barrio de O Inferniño.

¿Quién mató a Amalia Orjales, a Miguel Ángel Sánchez Bouza, a Suso Pericas y a José Romero? No se sabe. Sus asesinos son fantasmas que pueden estar en cualquier sitio.

No se cuestiona aquí, ni mucho menos, la labor de los agentes de seguridad.
Bien al contrario. La resolución del crimen de Elisa Abruñedo es un buen ejemplo de tesón, capacidad y minuciosidad. Al margen de todo lo que tienen que bregar en las calles día tras día. No se trata de eso. Se trata, solo, de que Amalia, Miguel Ángel, Suso y José no se pierdan en el paño de olvido con el que los años van tapando las cosas. De que, si es posible, se haga justicia y se destape el rostro de cuatro asesinos. De que, de nuevo, «no se cumpla el no se va a saber quién fue».

 
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