Desaparición de Gloria Martínez (Alfaz del Pi, Alicante, 30 de octubre de 1992)

Cartel de Gloria Martínez desaparecida
El año 1992 es un año especialmente perturbador en la historia negra de España dadas las significativas desapariciones de menores en el territorio nacional, las niñas de Aguilar de Campoo, las niñas de Alcàsser, y Gloria Martínez serían parte de las tristes protagonistas de tan oscuro año.
Gloria Martínez era una adolescente de 17 años, era una buena estudiante que cursaba COU y estudiaba séptimo de piano en el Conervatorio de Alicante. Sus graves problemas de insomnio y anorexia de los que era tratada obligaron a su padre, Álvaro Martínez Martínez a ingresarla en la Clínica Torres de San Luís, en Alfaz del Pi (Alicante). Más bien fue la coacción de la psiquiatra María Victoria Soler Lapuente, la cual insistió en que la joven debía ser ingresada unos días en la Clínica Torres de San Luís de Alfaz del Pi, complejo de la cual era accionista, de no hacerlo amenazó con dejar de tratar a Gloria. Álvaro, su padre, accedió por el bien de su hija. Siempre por el bien de los hijos.
La Clínica Torres de San Luís estaba destinada a pacientes estresados y curas de reposo. El precio por la estancia ascendía a 45.000 pesetas diarias, aunque dado el elevado precio y la incapacidad de la familia Martínez-Ruíz de hacer frente a dicha cantidad (se estimaba que Gloria debía permanecer ingresada al menos dos semanas), la doctora Soler rebajó el precio a 30.000 pesetas diarias, aún así la citada clínica (de lujo) se encontraba en números rojos y en ese momento Gloria era la única persona ingresada en sus instalaciones.
El señor Álvaro no las tenía todas consigo, había discutido dos días antes con la doctora Soler porque esta había recetado a Gloria unas gotas de Haloperidol. El padre de Gloria pensaba que era un fuerte calmante, pero no, era un antipsicótico. Un medicamento si cabe con efectos más preocupantes. ¿Habría evitado su ingreso de conocer realmente a qué era destinado ese medicamento?
Una hora después de ser ingresada, a las 14:00h, y con el pretexto de una crisis de agresividad, la doctora Soler ordenó la contención mecánica de Gloria (fue atada de pies y manos entre cuatro personas), se le administraron calmantes y antipsicóticos (Largactil, Sinogán y Haloperidol).
A media tarde fue llevada a la cafetería por las enfermeras. Según los peritos, con letra irregular y temblorosa, Gloria dejó escrita la siguiente nota:
"Me da miedo pensar que estoy muriendo y la única luz está cerca de mí, Dios Mío"
A las 19:15h de la tarde se volvió a repetir la dosis que le administraron poco después de ser ingresada, cuatro dosis de 25 miligramos cada una de potentes sedantes.
A la 01:30h de la madrugada Gloria despierta y pide que la desaten para ir al baño. Supuestamente y según la enfermera y la auxiliar de la clínica, Gloria aprovechó ese momento para empujar a esta última, saltando por la ventana de su bungalow y escapando en dirección al jardín. Al llegar al muro que rodeaba el complejo "desapareció".
Gloria, cargada de medicación, sin sus gafas de 8 dioptrías, vamos a entrecomillar lo siguiente: "Conseguía escapar de las dos sanitarias, saltar el muro que rodeaba el recinto de entre 2 y 4 metros de altura (según la zona) y huir a través de la noche oscura de luna nueva".

Plano del complejo clínico Torres de San Luís. En rojo el bungalow desde el que huyó Gloria, en rayado las fosas séticas donde se encontraron sus pertenencias
No se avisó a los padres de Gloria hasta las 8 de la mañana
Seis horas y media tuvieron que pasar hasta que se tomase la decisión de avisar a los padres de Gloria de que Gloria se había "escapado". Lo que pasó en ese lapso de tiempo de seis horas y media es una incógnita. Lo que si parece ser es que la clínica no denunció la desaparición ya que tuvieron que ser los padres de Gloria quienes presentasen la denuncia ante la Guardia Civil, lo hicieron a pesar de que la doctora Soler trató de disuadirles de este propósito.
Los padres rechazaron la versión de la clínica, afirmando que "era imposible que su hija, fuertemente sedada, hubiera podido zafarse de las enfermeras, saltar el alto muro de la clínica y haber escapado en la noche estando descalza y sin sus gafas (era miope y tenía más de 8 dioptrías por ojo)".

Padres de Gloria Martínez con el cartel de desaparición de su hija
Vecinos de la zona aseguraron haber escuchado pasos aquella madrugada, un trabajador de una gasolinera cercana aseguró haber visto a una joven muy parecida a Gloria. La búsqueda por los bosques de los alrededores y el drenado de acequias, pozos y vaciado de fosas sépticas del complejo no dio ningún resultado en lo que se refiere al cuerpo de Gloria, pero en estas última sí se encontrarían parte de sus pertenencias (más abajo).

Ardua labor de búsqueda la protagonizada por la Guardia Civil en las puertas de la Clínica Torres de San Luís de Alfaz del Pi, aquí se les observa mirando al suelo
Poco más de un mes de la desaparición de Gloria, Alfonso Calvé, al parecer accionista de la sociedad gestora de la clínica, fue nombrado Gobernador Civil de Alicante. Y, como jefe de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en Alicante, se encontró a la cabeza de una investigación en la que estaba involucrada su propia clínica, de ser ciertos los rumores que le atribuían una participación en la sociedad gestora. Alfonso Calvé, un nombre muy unido al Caso Alcásser, que sucedería apenas un mes después y que quitaría también el foco mediático de la desaparición de Gloria.
En marzo de 1993 se llevó a cabo una reconstrucción de los hechos en la que participó la prima de Gloria.
En 1994, con la clínica ya cerrada por sus problemas económicos, y con su director Jesús Nahmías de Torres trasladado a Estados Unidos, se impulsó de nuevo la investigación y se ordenó un registro exhaustivo del complejo, incluyendo el vaciado de la fosa séptica. Allí encontraron una bolsa con pertenencias de la chica; ropa interior y un cinturón. La enfermera entonces indicó que la menor se había orinado encima y tuvo que cambiarle la ropa. "Por supuesto la reacción natural ante este hecho es tirar las pertenencias de la chica a la fosa séptica".
En 1999 fuentes del ministerio del interior confirmaron que un testigo sorpresa, del que no ha trascendido la identidad, aseguraba en una misiva haber visto cómo sacaban a la joven de la casa de una de las enfermeras de la clínica, en la calle de La Cruz de la localidad de Tibi. Sin embargo, la Guardia Civil no dio crédito a la pista.
El caso se cerró judicialmente en el año 2000. Ante la extinción de la vía penal, la familia recurrió a la vía civil para solicitar daños y perjuicios.
Una vez más, un caso más en el que la "investigación" brilló por su ausencia, una niña más que ya aparecerá viva o muerta, no dediquemos medios a la protección de nuestros hijos, no dediquemos fondos públicos si el caso no recibe el suficiente apoyo mediático. Somos políticos y hay mucha coca y putas que pagar. Nada se sabe desde entonces de Gloria, no hay pistas, no hay sospechosos. Nada.
Indemnización
Sin rastro de Gloria, sin ninguna información sobre ella, el 10 de diciembre del año 2008, la Audiencia Provincial de Alicante condenó solidariamente a la Doctora Soler y a la sociedad Zopito S.A.L. (gestora de la clínica) a indemnizar a los padres de Gloria en la cuantía de 60.000 euros en concepto de daños morales, cuantía que ascendió a 104.251,63 euros al considerar que el sufrimiento causado a la familia por la desaparición fue incluso mayor al que hubiera supuesto su muerte. Para la justicia española no hay responsabilidad penal por parte de la clínica porque todo indica que Gloria se escapó, no se encontró ninguna prueba de lo contrario, entre otras cosas porque el caso no se investigó.
Como suele suceder en estos casos ni director, Jesús Nahmías de Torres, ni subdirector, Luís Javier Rivas López, tuvieron ninguna responsabilidad.

Cartel de Gloria Martínez desaparecida
El año 1992 es un año especialmente perturbador en la historia negra de España dadas las significativas desapariciones de menores en el territorio nacional, las niñas de Aguilar de Campoo, las niñas de Alcàsser, y Gloria Martínez serían parte de las tristes protagonistas de tan oscuro año.
Gloria Martínez era una adolescente de 17 años, era una buena estudiante que cursaba COU y estudiaba séptimo de piano en el Conervatorio de Alicante. Sus graves problemas de insomnio y anorexia de los que era tratada obligaron a su padre, Álvaro Martínez Martínez a ingresarla en la Clínica Torres de San Luís, en Alfaz del Pi (Alicante). Más bien fue la coacción de la psiquiatra María Victoria Soler Lapuente, la cual insistió en que la joven debía ser ingresada unos días en la Clínica Torres de San Luís de Alfaz del Pi, complejo de la cual era accionista, de no hacerlo amenazó con dejar de tratar a Gloria. Álvaro, su padre, accedió por el bien de su hija. Siempre por el bien de los hijos.
| Personas clave: Desaparecida: Gloria Martínez. 17 años, Sufría de insomnio y anorexia en el momento del ingreso. Psiquiatra: María Victoria Soler Lapuente. Psiquiatra y accionista de la Clínica Torres de San Luís. |
| Lugares de interés: Clínica Torres de San Luís en Alfaz del Pi, actualmente abandonada. |
| Cronología: 29 de octubre de 1992. 13:00h. Gloria ingresa en la Clínica Torres de San Luís por imposición de su psiquiatra. 14:00h. Se somete a Gloria a contención mecánica (se la ata de pies y manos) con el pretexto de una crisis de agresividad, se le administran calmantes y antipsicóticos. 19:15h. Se le vuelve a administrar a Gloria una nueva dosis de calmantes y antipsicóticos. 01:30h. Según la enfermera y la auxiliar de la clínica, Gloria escapó aprovechando que la desataron para ir al baño. 08:00h. Se avisa a los padres de Gloria de que la adolescente se ha escapado. Marzo de 1993. Se realiza una reconstrucción de los hechos. Año 1994. se realiza una exhaustiva inspección del complejo que incluye el vaciado de las fosas sépticas, en una de ellas se encuentran pertenencias de Gloria. Año 1999. Mediante una carta un testigo sorpresa, del que no ha trascendido la identidad, aseguraba haber visto cómo sacaban a la joven de la casa de una de las enfermeras de la clínica, en la calle de La Cruz de la localidad de Tibi. Año 2000. El caso se cerró. Ante la extinción de la vía penal, la familia recurrió a la vía civil para solicitar daños y perjuicios. 10 de diciembre de 2018. Se condena a la doctora Soler y a la sociedad Zopito S.A.L. (gestora de la clínica) a indemnizar a los padres de Gloria en la cuantía de 104.251,63 euros. |
La Clínica Torres de San Luís estaba destinada a pacientes estresados y curas de reposo. El precio por la estancia ascendía a 45.000 pesetas diarias, aunque dado el elevado precio y la incapacidad de la familia Martínez-Ruíz de hacer frente a dicha cantidad (se estimaba que Gloria debía permanecer ingresada al menos dos semanas), la doctora Soler rebajó el precio a 30.000 pesetas diarias, aún así la citada clínica (de lujo) se encontraba en números rojos y en ese momento Gloria era la única persona ingresada en sus instalaciones.
El señor Álvaro no las tenía todas consigo, había discutido dos días antes con la doctora Soler porque esta había recetado a Gloria unas gotas de Haloperidol. El padre de Gloria pensaba que era un fuerte calmante, pero no, era un antipsicótico. Un medicamento si cabe con efectos más preocupantes. ¿Habría evitado su ingreso de conocer realmente a qué era destinado ese medicamento?
Un antipsicótico es un tipo de medicamento utilizado para tratar los síntomas de condiciones psiquiátricas como la esquizofrenia, el trastorno bipolar y otras formas de psicosis. Estos medicamentos ayudan a manejar síntomas como delirios (creencias falsas), alucinaciones (ver o escuchar cosas que no están allí), trastornos del pensamiento y comportamiento extremadamente agitado.
Una hora después de ser ingresada, a las 14:00h, y con el pretexto de una crisis de agresividad, la doctora Soler ordenó la contención mecánica de Gloria (fue atada de pies y manos entre cuatro personas), se le administraron calmantes y antipsicóticos (Largactil, Sinogán y Haloperidol).
A media tarde fue llevada a la cafetería por las enfermeras. Según los peritos, con letra irregular y temblorosa, Gloria dejó escrita la siguiente nota:
"Me da miedo pensar que estoy muriendo y la única luz está cerca de mí, Dios Mío"
A las 19:15h de la tarde se volvió a repetir la dosis que le administraron poco después de ser ingresada, cuatro dosis de 25 miligramos cada una de potentes sedantes.
Efectos secundarios de:
Largactil (Clorpromazina)
Sinogán (Levomepromazina)
- Comunes:
- Sedación
- Sequedad de boca
- Mareos al ponerse de pie
- Aumento de peso
- Sensibilidad a la luz
- Graves:
- Problemas motores (temblores, rigidez)
- Movimientos involuntarios (discinesia tardía)
- Síndrome neuroléptico maligno
- Arritmias cardíacas
Haloperidol
- Comunes:
- Sedación fuerte
- Sequedad de boca
- Mareos al ponerse de pie
- Aumento de peso
- Graves:
- Problemas motores (menos común)
- Movimientos involuntarios (discinesia tardía)
- Síndrome neuroléptico maligno
- Arritmias cardíacas
Estos antipsicóticos tienen muchos efectos secundarios similares, pero su prevalencia y gravedad varían.
- Comunes:
- Problemas motores (muy comunes)
- Sedación (menos pronunciada)
- Sequedad de boca (menos común)
- Mareos al ponerse de pie (menos común)
- Graves:
- Movimientos involuntarios (discinesia tardía)
- Síndrome neuroléptico maligno
- Arritmias cardíacas
- Aumento de prolactina (galactorrea, disfunción sexual)
A la 01:30h de la madrugada Gloria despierta y pide que la desaten para ir al baño. Supuestamente y según la enfermera y la auxiliar de la clínica, Gloria aprovechó ese momento para empujar a esta última, saltando por la ventana de su bungalow y escapando en dirección al jardín. Al llegar al muro que rodeaba el complejo "desapareció".
Gloria, cargada de medicación, sin sus gafas de 8 dioptrías, vamos a entrecomillar lo siguiente: "Conseguía escapar de las dos sanitarias, saltar el muro que rodeaba el recinto de entre 2 y 4 metros de altura (según la zona) y huir a través de la noche oscura de luna nueva".

Plano del complejo clínico Torres de San Luís. En rojo el bungalow desde el que huyó Gloria, en rayado las fosas séticas donde se encontraron sus pertenencias
No se avisó a los padres de Gloria hasta las 8 de la mañana
Seis horas y media tuvieron que pasar hasta que se tomase la decisión de avisar a los padres de Gloria de que Gloria se había "escapado". Lo que pasó en ese lapso de tiempo de seis horas y media es una incógnita. Lo que si parece ser es que la clínica no denunció la desaparición ya que tuvieron que ser los padres de Gloria quienes presentasen la denuncia ante la Guardia Civil, lo hicieron a pesar de que la doctora Soler trató de disuadirles de este propósito.
Los padres rechazaron la versión de la clínica, afirmando que "era imposible que su hija, fuertemente sedada, hubiera podido zafarse de las enfermeras, saltar el alto muro de la clínica y haber escapado en la noche estando descalza y sin sus gafas (era miope y tenía más de 8 dioptrías por ojo)".

Padres de Gloria Martínez con el cartel de desaparición de su hija
Vecinos de la zona aseguraron haber escuchado pasos aquella madrugada, un trabajador de una gasolinera cercana aseguró haber visto a una joven muy parecida a Gloria. La búsqueda por los bosques de los alrededores y el drenado de acequias, pozos y vaciado de fosas sépticas del complejo no dio ningún resultado en lo que se refiere al cuerpo de Gloria, pero en estas última sí se encontrarían parte de sus pertenencias (más abajo).

Ardua labor de búsqueda la protagonizada por la Guardia Civil en las puertas de la Clínica Torres de San Luís de Alfaz del Pi, aquí se les observa mirando al suelo
Poco más de un mes de la desaparición de Gloria, Alfonso Calvé, al parecer accionista de la sociedad gestora de la clínica, fue nombrado Gobernador Civil de Alicante. Y, como jefe de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado en Alicante, se encontró a la cabeza de una investigación en la que estaba involucrada su propia clínica, de ser ciertos los rumores que le atribuían una participación en la sociedad gestora. Alfonso Calvé, un nombre muy unido al Caso Alcásser, que sucedería apenas un mes después y que quitaría también el foco mediático de la desaparición de Gloria.
En marzo de 1993 se llevó a cabo una reconstrucción de los hechos en la que participó la prima de Gloria.
En 1994, con la clínica ya cerrada por sus problemas económicos, y con su director Jesús Nahmías de Torres trasladado a Estados Unidos, se impulsó de nuevo la investigación y se ordenó un registro exhaustivo del complejo, incluyendo el vaciado de la fosa séptica. Allí encontraron una bolsa con pertenencias de la chica; ropa interior y un cinturón. La enfermera entonces indicó que la menor se había orinado encima y tuvo que cambiarle la ropa. "Por supuesto la reacción natural ante este hecho es tirar las pertenencias de la chica a la fosa séptica".
En 1999 fuentes del ministerio del interior confirmaron que un testigo sorpresa, del que no ha trascendido la identidad, aseguraba en una misiva haber visto cómo sacaban a la joven de la casa de una de las enfermeras de la clínica, en la calle de La Cruz de la localidad de Tibi. Sin embargo, la Guardia Civil no dio crédito a la pista.
El caso se cerró judicialmente en el año 2000. Ante la extinción de la vía penal, la familia recurrió a la vía civil para solicitar daños y perjuicios.
Una vez más, un caso más en el que la "investigación" brilló por su ausencia, una niña más que ya aparecerá viva o muerta, no dediquemos medios a la protección de nuestros hijos, no dediquemos fondos públicos si el caso no recibe el suficiente apoyo mediático. Somos políticos y hay mucha coca y putas que pagar. Nada se sabe desde entonces de Gloria, no hay pistas, no hay sospechosos. Nada.
Indemnización
Sin rastro de Gloria, sin ninguna información sobre ella, el 10 de diciembre del año 2008, la Audiencia Provincial de Alicante condenó solidariamente a la Doctora Soler y a la sociedad Zopito S.A.L. (gestora de la clínica) a indemnizar a los padres de Gloria en la cuantía de 60.000 euros en concepto de daños morales, cuantía que ascendió a 104.251,63 euros al considerar que el sufrimiento causado a la familia por la desaparición fue incluso mayor al que hubiera supuesto su muerte. Para la justicia española no hay responsabilidad penal por parte de la clínica porque todo indica que Gloria se escapó, no se encontró ninguna prueba de lo contrario, entre otras cosas porque el caso no se investigó.
Como suele suceder en estos casos ni director, Jesús Nahmías de Torres, ni subdirector, Luís Javier Rivas López, tuvieron ninguna responsabilidad.