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La desaparición de "El niño de Somosierra" II (Somosierra, Madrid, 1986)
"El zagal"
La Guardia Civil busca al niño, encuentran en el camión algún juguete y parte de una suela de zapato que creen que puede pertenecer al niño, pero no hay restos del niño ni de sus ropas, nada que haga creer que el cuerpo del niño se encuentra en el lugar del accidente. La Guardia Civil valora la posibilidad de que la causa del accidente se deba a que el camión se quedó sin frenos, y buscan en las inmediaciones por si el niño hubiese podido salir disparado del camión. De hecho el atestado dice que:
Los testigos reafirman la hipótesis de la Guardia Civil afirmando que han visto bajar a un camión sin frenos, pero esta hipótesis se desmonta cuando la Guardia Civil comprueba las marcas de frenada en las curvas anteriores al lugar del accidente, el camión frenaba perfectamente.
Descartan de inmediato la posibilidad de que el ácido haya desintegrado el cuerpo del niño, lo habría hecho también con los cuerpos de los padres, que aunque presentan serias quemaduras no se han desintegrado, los testigos aseguran no haber visto a ningún niño, y la Guardia Civil, que llegaría media hora después desde el accidente, tampoco es testigo de la presencia de ningún niño, en media hora sería imposible que el ácido sulfúrico disolviese un cuerpo. Los expertos reafirmarían la imposibilidad de que un cuerpo se hubiese podido disolver en un espacio tan corto de tiempo, casi de inmediato. Aún así, en pruebas posteriores, determinarían que se necesitaría una semana de tiempo para disolver un hueso humano con la concentración de ácido sulfúrico que transportaba el camión.
Se inicia un equipo de búsqueda para encontrar a Juan Pedro, por si por alguna extraña razón hubiesen lanzado al niño por la ventana, o por si hubiese sido despedido del camión en el momento del accidente y se hubiese alejado sin rumbo del lugar por su propio pie. La Guardia Civil lo hace con unidades de motos todoterreno, mientras que los ganaderos de la zona colaboran en la búsqueda a pie o a caballo.
El tacógrafo
Y es al comprobar el tacógrafo del Volvo F12 cuando llega la sorpresa, el tacógrafo presenta un comportamiento anómalo en la conducción una vez que padres he hijo salen de desayunar del Mesón Aragón. Entre estas anomalías se destacan las siguientes:
Los pasajeros de la Nissan Vanette
Nada más producirse el accidente dos individuos, un hombre y una mujer, ataviados con batas blancas y de aspecto y acento nórdico bajan de una Nissan Vanette blanca sin ventanas traseras que parece llegar a la escena del accidente tras haber estado siguiendo al Volvo F12 de Andrés. La mujer se dirige hacia uno de los heridos, concretamente el conductor del camión que venía en sentido contrario al de Andrés. El hombre se dirige a la cabina del camión, pero lejos de comprobar el estado de los accidentados parece buscar algo entre el amasijo de hierros. Una vez encontrado lo que buscaba huyen apresuradamente de la escena del accidente, como decía en el primer capítulo los testigos tuvieron que apartar al accidentado del otro camión para evitar que la furgoneta le atropellase. Los testigos vieron al hombre dirigirse con un bulto en sus manos a la furgoneta antes de emprender la huida.
Entre los testigos se encuentran dos pastores y un niño y una anciana que les acompaña, ellos también aseguran haber visto al hombre de bata blanca recoger un bulto de la cabina del camión, la anciana en cambio aseguraría haber visto a Juan Pedro subir a la furgoneta.
Juan García Legal, el tío de Juan Pedro, que hace una gran labor por intentar que se esclarezcan los hechos pide a la Guardia Civil que cotejen las furgonetas Nissan Vanette vendidas en España y de iguales características a la que estuvo en el lugar del accidente con la fotografía de los compradores, esperando que los testigos pudiesen dar luz al caso. De ese modelo de Nissan Vanette se habían vendido 800 furgonetas en España y solo llevaba seis meses comercializada en España. Pero su propuesta es rechazada.
Se da la circunstancia casual que los pastores y el niño que son testigos de las acciones de los pasajeros de la Nissan Vanette mueren en extrañas circunstancias poco tiempo después, un pastor muere en un choque frontal con otro vehículo, mientras que el otro pastor y el niño mueren atropellados en lugares y días diferentes por un coche rojo que se da a la fuga en las dos ocasiones.
Este relato viene de:
La desaparición de "El niño de Somosierra" I (Somosierra, Madrid, 1986)
Artículo redactado por forocrimenymisterio.es
Continuará...
"El zagal"
La Guardia Civil busca al niño, encuentran en el camión algún juguete y parte de una suela de zapato que creen que puede pertenecer al niño, pero no hay restos del niño ni de sus ropas, nada que haga creer que el cuerpo del niño se encuentra en el lugar del accidente. La Guardia Civil valora la posibilidad de que la causa del accidente se deba a que el camión se quedó sin frenos, y buscan en las inmediaciones por si el niño hubiese podido salir disparado del camión. De hecho el atestado dice que:
El atestado
Vía en buen estado, pavimento seco y limpio, tiempo seco y soleado. De forma imprevista el camión perdió la eficacia de su sistema de frenado comenzado a ganar velocidad paulatinamente llegando a alcanzar los 110km/h.
Los testigos reafirman la hipótesis de la Guardia Civil afirmando que han visto bajar a un camión sin frenos, pero esta hipótesis se desmonta cuando la Guardia Civil comprueba las marcas de frenada en las curvas anteriores al lugar del accidente, el camión frenaba perfectamente.
Descartan de inmediato la posibilidad de que el ácido haya desintegrado el cuerpo del niño, lo habría hecho también con los cuerpos de los padres, que aunque presentan serias quemaduras no se han desintegrado, los testigos aseguran no haber visto a ningún niño, y la Guardia Civil, que llegaría media hora después desde el accidente, tampoco es testigo de la presencia de ningún niño, en media hora sería imposible que el ácido sulfúrico disolviese un cuerpo. Los expertos reafirmarían la imposibilidad de que un cuerpo se hubiese podido disolver en un espacio tan corto de tiempo, casi de inmediato. Aún así, en pruebas posteriores, determinarían que se necesitaría una semana de tiempo para disolver un hueso humano con la concentración de ácido sulfúrico que transportaba el camión.
La reacción del ácido sulfúrico en el cuerpo humano
El ácido sulfúrico concentrado es altamente corrosivo y tiene efectos devastadores sobre el tejido orgánico debido a su capacidad para deshidratar y oxidar. Si un cuerpo humano se sumerge en ácido sulfúrico concentrado, el proceso de descomposición y destrucción del tejido ocurriría de la siguiente manera:
Deshidratación y carbonización de la piel: El ácido sulfúrico tiene una gran afinidad por el agua y puede deshidratar rápidamente las células. En contacto, extrae el agua de los tejidos, causando que se vuelvan negros y carbonizados.
Destrucción de los tejidos blandos: Los tejidos blandos, como la piel, los músculos y los órganos internos, se desintegran lentamente debido a la acción corrosiva del ácido. La velocidad de esta reacción depende de la concentración y la temperatura del ácido. En condiciones de laboratorio (con ácido concentrado y alta temperatura), esta destrucción puede ocurrir en cuestión de horas o días.
Erosión de los huesos: Los huesos son más resistentes, pero el ácido sulfúrico puede disolver el fosfato de calcio que los compone, aunque a una velocidad mucho más lenta que los tejidos blandos. Esto significa que los huesos pueden resistir más tiempo, aunque eventualmente también se disolverían con suficiente exposición.
Liberación de gases tóxicos: Al disolver tejido orgánico, el ácido produce gases peligrosos como dióxido de azufre y ácido sulfídrico, que son extremadamente tóxicos y peligrosos para cualquiera en el entorno.
El proceso de descomposición completa en ácido sulfúrico puede llevar desde horas hasta días, y aunque puede disolver la mayor parte de un cuerpo, no es un proceso instantáneo ni completo en todas las circunstancias, especialmente si la concentración es baja o si la temperatura no es adecuada.
Se inicia un equipo de búsqueda para encontrar a Juan Pedro, por si por alguna extraña razón hubiesen lanzado al niño por la ventana, o por si hubiese sido despedido del camión en el momento del accidente y se hubiese alejado sin rumbo del lugar por su propio pie. La Guardia Civil lo hace con unidades de motos todoterreno, mientras que los ganaderos de la zona colaboran en la búsqueda a pie o a caballo.
El tacógrafo
El tacógrafo es un dispositivo que se utiliza en camiones y autobuses para registrar automáticamente la velocidad, el tiempo de conducción y descanso, y la distancia recorrida. Su objetivo es garantizar la seguridad vial y el cumplimiento de las normas de descanso para los conductores, especialmente en el transporte de mercancías y pasajeros.
Características del Tacógrafo en el Volvo F12 en 1986
El Volvo F12 en 1986 usaba un tacógrafo analógico electromecánico, que combinaba un sistema mecánico con componentes eléctricos para una mayor precisión en el registro de los datos. Utilizaba un disco de papel donde se registraban la velocidad, el tiempo de conducción, los descansos y la distancia recorrida a lo largo de la jornada laboral.
Discos de registro: En los tacógrafos analógicos, los datos se registran en un disco de papel que tiene una aguja o lápiz que va trazando la información. Cada conductor coloca un disco de registro en el tacógrafo al iniciar su jornada.
Registro de datos: El disco registra la velocidad del vehículo, las horas de conducción y descanso, y la distancia recorrida. Las agujas se mueven para marcar los datos de velocidad y tiempo, generando un gráfico circular que muestra variaciones en estos parámetros a lo largo del día.
Lectura del disco: Al final de la jornada, el disco se puede revisar visualmente para analizar el tiempo de conducción, las pausas y los límites de velocidad. Estos discos se archivan durante un tiempo determinado (generalmente hasta un año) como registro legal.
Y es al comprobar el tacógrafo del Volvo F12 cuando llega la sorpresa, el tacógrafo presenta un comportamiento anómalo en la conducción una vez que padres he hijo salen de desayunar del Mesón Aragón. Entre estas anomalías se destacan las siguientes:
- Tardan 23 minutos en recorrer los 18 kilómetros de ascenso al puerto de Somosierra.
- En este trayecto de 18 kilómetros el camión para por completo en 12 ocasiones.
- Las 12 paradas son paradas cortas de escasos segundos, destaca el hecho de que las 12 paradas se realizan en cuatro bloques de tres paradas que pueden diferenciarse claramente entre sí. Este comportamiento puede no ser extraño cuando el trayecto presenta retenciones debidas al tráfico, pero se sabe que aquella mañana el tráfico era fluido y sin retenciones.
- La última parada fue la más larga de todas, en total 22 segundos.
Los pasajeros de la Nissan Vanette
Nada más producirse el accidente dos individuos, un hombre y una mujer, ataviados con batas blancas y de aspecto y acento nórdico bajan de una Nissan Vanette blanca sin ventanas traseras que parece llegar a la escena del accidente tras haber estado siguiendo al Volvo F12 de Andrés. La mujer se dirige hacia uno de los heridos, concretamente el conductor del camión que venía en sentido contrario al de Andrés. El hombre se dirige a la cabina del camión, pero lejos de comprobar el estado de los accidentados parece buscar algo entre el amasijo de hierros. Una vez encontrado lo que buscaba huyen apresuradamente de la escena del accidente, como decía en el primer capítulo los testigos tuvieron que apartar al accidentado del otro camión para evitar que la furgoneta le atropellase. Los testigos vieron al hombre dirigirse con un bulto en sus manos a la furgoneta antes de emprender la huida.
Entre los testigos se encuentran dos pastores y un niño y una anciana que les acompaña, ellos también aseguran haber visto al hombre de bata blanca recoger un bulto de la cabina del camión, la anciana en cambio aseguraría haber visto a Juan Pedro subir a la furgoneta.
Juan García Legal, el tío de Juan Pedro, que hace una gran labor por intentar que se esclarezcan los hechos pide a la Guardia Civil que cotejen las furgonetas Nissan Vanette vendidas en España y de iguales características a la que estuvo en el lugar del accidente con la fotografía de los compradores, esperando que los testigos pudiesen dar luz al caso. De ese modelo de Nissan Vanette se habían vendido 800 furgonetas en España y solo llevaba seis meses comercializada en España. Pero su propuesta es rechazada.
Se da la circunstancia casual que los pastores y el niño que son testigos de las acciones de los pasajeros de la Nissan Vanette mueren en extrañas circunstancias poco tiempo después, un pastor muere en un choque frontal con otro vehículo, mientras que el otro pastor y el niño mueren atropellados en lugares y días diferentes por un coche rojo que se da a la fuga en las dos ocasiones.
Este relato viene de:
La desaparición de "El niño de Somosierra" I (Somosierra, Madrid, 1986)
La desaparición de "El niño de Somosierra" I - Introducción y accidente

Juan Pedro Martínez Gómez, "El niño de Somosierra"

Juan Pedro Martínez Gómez, "El niño de Somosierra"
| Personas clave: Desaparecido:Juan Pedro Martínez Gómez. 10 años. Víctimas:Andrés Martínez. Padre de Juan Pedro. Carmen Gómez. Madre de Juan Pedro. Portavoz de la familia y tío del niño: Juan García Legal. |
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Artículo redactado por forocrimenymisterio.es
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