La desaparición del Vuelo 19 (Triángulo de las Bermudas, 1945)

Vuelo 19
Tal vez la desaparición del Vuelo 19 fue lo que espoleó el mito del "Triángulo de las Bermudas" un área geográfica en forma de triángulo escaleno situado en el Océano Atlántico entre las Islas Bermudas, Puerto Rico, y la ciudad estadounidense de Miami, este área comprende una superficie aproximada de 1,1 millones de kilómetros cuadrados, y de la que se cuentan multitud de leyendas y hechos reales desde siglos atrás. Desde desaparición de barcos a desaparición de aviones, pasando como no por el avistamiento de ovnis e historias que hablan de monstruos submarinos.
¿Cómo comenzó el mito del Triángulo de las Bermudas? La realidad es que este triángulo es testigo de numerosos naufragios anteriores y posteriores al hecho que nos trae a este post, pero fue la desaparición del Vuelo 19 el detonante de la difusión de este mito. Pero... ¿es todo un mito?
A las 14:10h del 5 de diciembre de 1945, tres meses después del fin de la Segunda Guerra Mundial, una patrulla de cinco Grumman TBF Avenger, liderada por el teniente Charles Taylor, partió con la misión de dejar caer sus bombas sobre un arrecife que servía como campo de prácticas, aunque otras informaciones aseguran que el cometido de la cuadrilla aérea era realizar prácticas de vuelo sobre el océano. La cuadrilla aérea partió de la Estación Aérea Naval de Fort Lauderdale, en el estado estadounidense de Florida.

Estación Aérea Naval de Fort Lauderdale
Los Grumman TBF Avenger aún utilizaban el método de “navegación a estima”, que utilizaba una tecnología básica con la cual los pilotos podían estimar la posición actual de la aeronave, lo cual, lógicamente, podía dar lugar a equivocaciones. Y las equivocaciones sobre el océano sin ningún punto de referencia podían resultar fatales. De hecho este era uno de los objetivos de la misión, realizar el ejercicio 'problema de navegación nº1", con el fin de aprender navegación por estima, que requiere calcular la posición, entre otras cosas, a través del tiempo transcurrido. Durante las comprobaciones previas al despegue se descubrió que faltaban los relojes de los aviones. Sin embargo, esto no era un problema de gravedad ya que se asumía que cada miembro de la tripulación tenía su propio reloj.
El teniente Taylor era un piloto experimentado de 28 años que había combatido durante la guerra del Pacífico, contaba con 2500 horas de vuelo frente a las 300 del resto de pilotos. Sin embargo Taylor no contaba con experiencia sobrevolando la zona y fueron numerosos los momentos en los que se mostró inseguro y desorientado. En total, 14 hombres partieron junto a él para soltar la carga explosiva, realizar las prácticas de vuelo, y regresar a la base.

El teniente Charles Taylor
A las 15:00h se notificó que los cinco aviones habían soltado las bombas sobre el arrecife. Aunque durante la mayor parte de la misión las aeronaves estarían fuera del alcance de la cobertura del radar de Fort Lauderdale, se podían mantener conversaciones momentáneas. A las 15:40h se escuchó una conversación inquietante. El teniente Robert F. Cox, que volaba con otro grupo de aprendices para realizar el mismo ejercicio, captó una transmisión en la que alguien sin identificar preguntaba al Capitán Edward J. Powers -uno de los pilotos aprendices- las lecturas de sus brújulas.
EDWARD J. POWERS: —No sé dónde estamos, creo que nos perdimos después del último giro.
ROBERT F. COX: —Aquí FT-74, el avión o barco que ha llamado a 'Powers', por favor, identifícate para que alguien pueda ayudarte.
CHARLES TAYLOR: —Mis dos brújulas están rotas. Intento encontrar Fort Lauderdale, Florida. Estoy sobre tierra, pero no es continua. Estoy seguro que estoy en Los Cayos, pero no sé dónde ni como volver a Fort Lauderdale".
Cox avisó a la base y recomendó a Taylor dirigirse hacia el sol, al norte, para llegar a casa.
Taylor hacía referencia a los Cayos de Florida, una cadena de pequeñas islas que se extienden a lo largo de 200 kilómetros al sur de la península del estado estadounidense. Era evidente que no se había seguido el plan de vuelo, era imposible que tan solo en 40 minutos desde que soltaron las bombas estuvieran sobrevolando esa zona.
Lo más probable era que la cuadrilla hubiera decidido tomar un atajo en el transcurso de la misión para regresar antes a la Estación Aérea Naval de Fort Lauderdale, pero erraron en los cálculos en pleno vuelo. Según la lectura que obtuvo un radar ubicado en tierra, lo que habían sobrevolado era la isla Grand Bahama y no los Cayos.
En definitiva, los 5 Avengers se encontraban en el Océano Atlántico y al este de la costa de Florida, cuando el líder del escuadrón creía que estaban al suroeste de la base de Fort Laudedale.

Integrantes del Vuelo 19
Desde Fort Lauderdale se pidió a Taylor que activase su transmisor IFF para poder triangular su posición, pero no respondió. a las 16:45h se volvió a registrar una nueva conversación radial: "Nos dirigimos a 030 grados durante 45 minutos, luego giraremos al norte para asegurarnos que no estamos sobre el Golfo de México". Lamentablemente esta decisión les alejaría aún más de la costa de Florida, adentrándose de lleno en el Atlántico. Más tarde aseguraría que había activado su transmisor, pero no se captó ninguna señal. También se le pidió que cambiase de frecuencia dos veces, primero a 4808 kHz pero no respondió. Más tarde se le pidió cambiar a 3000 kHz, la frecuencia de búsqueda y rescate, pero contestó que no podía cambiar la frecuencia y que "debo mantener mis aviones intactos".
Tras cambiar de dirección nuevamente, ahora al este, se oyó una conversación entre dos de los aprendices en el que uno espetaba "maldita sea, si volásemos hacia el oeste llegaríamos a casa. Al oeste, maldita sea". Tenía razón. Varias bases en tierra lograron triangular su señal a unos 190 kilómetros al norte de las Bahamas y al este de la costa de Florida, pero esta información nunca llegó al escuadrón. Si hubieran seguido su instinto habrían encontrado tierra sin problemas. Sin embargo, siguieron el rango militar y las órdenes de Taylor.
La climatología empezó a empeorar y las transmisiones se volvieron intermitentes. A las 17:24h, se escuchó otra vez la voz de Taylor: “Volaremos rumbo 270 grados, hasta que encontremos tierra o nos quedemos sin gasolina”. A las 18:04h, cuando ya se había puesto el sol, se captó una nueva orden de Taylor a sus hombres. “Creo que no hemos volado el suficiente tiempo en rumbo este. Lo que debemos de hacer es dar la vuelta y volar con rumbo este otra vez”.
Ya no había margen de error, el tiempo se acababa y las posibilidades de alcanzar tierra disminuían a cada segundo. Una última comunicación se escuchó a las 18:20h. “Vamos a juntarnos todos lo más cerca que podamos… lo más probable es que tengamos que intentar un amerizaje. Cuando el primer avión se quede por debajo de los 10 galones de combustible, nos vamos todos abajo”, ordenó Taylor. A las 19:04h una última señal inteligible se atribuye al grupo. Nunca más se supo del escuadrón.
El rescate
Tres aviones se desplegaron con el objetivo de encontrar al grupo. A las 18:00h un hidroavión Consolidated PBY Catalina despegó para buscar al grupo y guiarlo de vuelta a tierra. Tras la puesta de sol, dos Martin PBM Mariner se unieron a la búsqueda. El hidroavión PBM-5 BuNo 59225 despegó a las 19:27h de la base Banana River (actual Centro Espacial Kennedy) con un equipo de 13 personas. A las 19:30h se comunicó con la base en una llamada de rutina y nunca más se supo de él.
Las dos únicas pistas sobre su destino vienen del USS Salomon, un portaaviones que perdió el contacto por radar con una aeronave sobre las 21:15 a unos 32 kilómetros frente a Cabo Cañaveral. A esa misma hora y posición el petrolero SS Gaines Mills observó una explosión que ardió durante unos 10 minutos a unos 30 metros de altura. La búsqueda no encontró supervivientes, pero sí restos de combustible.
El informe de la investigación concluyó que Taylor había guiado a su equipo de forma correcta hasta el Atlántico y estaba exactamente donde debía estar cuando pensó que estaba sobre Los Cayos, confundiendo las islas de Abaco con las Bahamas, a causa del fallo de sus brújulas, de los cuales él no tenía la culpa. El informe también concluyó que de haber continuado al oeste en vez de realizar un último giro al este, hubieran llegado a tierra antes de quedarse sin combustible.
Sobre el hidroavión PBM-5 BuNo 59225, se concluyó que una fuga de combustible causó una explosión.

Hidroavión PBM-5 BuNo 59225
El resultado fue trágico, nunca se encontraron los aviones Avengers y una aeronave con 13 vidas se desintegró en el aire mientras realizaba tareas de búsqueda y rescate. este hecho alimentó la leyenda sobre el Triángulo de las Bermudas y fueron atribuidos por muchos a causas sobrenaturales. Era en una época en la que las teorías conspirativas sobre el contacto con alienígenas estaban en pleno auge.
A pesar de que nunca pudo ser confirmado, en 1991, un buscador de tesoros que buscaba galeones españoles en las profundidades del Atlántico, encontró cinco aviones Avenger hundidos en la zona donde habría tenido lugar el accidente. Nunca se pudo corroborar a ciencia cierta si se trató de los extraviados en 1945, debido a que los números de serie estaban ilegibles. Aún así las posibilidades de que se tratara de otras cinco aeronaves son casi imposibles.

Vuelo 19
Tal vez la desaparición del Vuelo 19 fue lo que espoleó el mito del "Triángulo de las Bermudas" un área geográfica en forma de triángulo escaleno situado en el Océano Atlántico entre las Islas Bermudas, Puerto Rico, y la ciudad estadounidense de Miami, este área comprende una superficie aproximada de 1,1 millones de kilómetros cuadrados, y de la que se cuentan multitud de leyendas y hechos reales desde siglos atrás. Desde desaparición de barcos a desaparición de aviones, pasando como no por el avistamiento de ovnis e historias que hablan de monstruos submarinos.
¿Cómo comenzó el mito del Triángulo de las Bermudas? La realidad es que este triángulo es testigo de numerosos naufragios anteriores y posteriores al hecho que nos trae a este post, pero fue la desaparición del Vuelo 19 el detonante de la difusión de este mito. Pero... ¿es todo un mito?
A las 14:10h del 5 de diciembre de 1945, tres meses después del fin de la Segunda Guerra Mundial, una patrulla de cinco Grumman TBF Avenger, liderada por el teniente Charles Taylor, partió con la misión de dejar caer sus bombas sobre un arrecife que servía como campo de prácticas, aunque otras informaciones aseguran que el cometido de la cuadrilla aérea era realizar prácticas de vuelo sobre el océano. La cuadrilla aérea partió de la Estación Aérea Naval de Fort Lauderdale, en el estado estadounidense de Florida.

Estación Aérea Naval de Fort Lauderdale
Los Grumman TBF Avenger aún utilizaban el método de “navegación a estima”, que utilizaba una tecnología básica con la cual los pilotos podían estimar la posición actual de la aeronave, lo cual, lógicamente, podía dar lugar a equivocaciones. Y las equivocaciones sobre el océano sin ningún punto de referencia podían resultar fatales. De hecho este era uno de los objetivos de la misión, realizar el ejercicio 'problema de navegación nº1", con el fin de aprender navegación por estima, que requiere calcular la posición, entre otras cosas, a través del tiempo transcurrido. Durante las comprobaciones previas al despegue se descubrió que faltaban los relojes de los aviones. Sin embargo, esto no era un problema de gravedad ya que se asumía que cada miembro de la tripulación tenía su propio reloj.
El teniente Taylor era un piloto experimentado de 28 años que había combatido durante la guerra del Pacífico, contaba con 2500 horas de vuelo frente a las 300 del resto de pilotos. Sin embargo Taylor no contaba con experiencia sobrevolando la zona y fueron numerosos los momentos en los que se mostró inseguro y desorientado. En total, 14 hombres partieron junto a él para soltar la carga explosiva, realizar las prácticas de vuelo, y regresar a la base.

El teniente Charles Taylor
A las 15:00h se notificó que los cinco aviones habían soltado las bombas sobre el arrecife. Aunque durante la mayor parte de la misión las aeronaves estarían fuera del alcance de la cobertura del radar de Fort Lauderdale, se podían mantener conversaciones momentáneas. A las 15:40h se escuchó una conversación inquietante. El teniente Robert F. Cox, que volaba con otro grupo de aprendices para realizar el mismo ejercicio, captó una transmisión en la que alguien sin identificar preguntaba al Capitán Edward J. Powers -uno de los pilotos aprendices- las lecturas de sus brújulas.
EDWARD J. POWERS: —No sé dónde estamos, creo que nos perdimos después del último giro.
ROBERT F. COX: —Aquí FT-74, el avión o barco que ha llamado a 'Powers', por favor, identifícate para que alguien pueda ayudarte.
CHARLES TAYLOR: —Mis dos brújulas están rotas. Intento encontrar Fort Lauderdale, Florida. Estoy sobre tierra, pero no es continua. Estoy seguro que estoy en Los Cayos, pero no sé dónde ni como volver a Fort Lauderdale".
Cox avisó a la base y recomendó a Taylor dirigirse hacia el sol, al norte, para llegar a casa.
Taylor hacía referencia a los Cayos de Florida, una cadena de pequeñas islas que se extienden a lo largo de 200 kilómetros al sur de la península del estado estadounidense. Era evidente que no se había seguido el plan de vuelo, era imposible que tan solo en 40 minutos desde que soltaron las bombas estuvieran sobrevolando esa zona.
Lo más probable era que la cuadrilla hubiera decidido tomar un atajo en el transcurso de la misión para regresar antes a la Estación Aérea Naval de Fort Lauderdale, pero erraron en los cálculos en pleno vuelo. Según la lectura que obtuvo un radar ubicado en tierra, lo que habían sobrevolado era la isla Grand Bahama y no los Cayos.
En definitiva, los 5 Avengers se encontraban en el Océano Atlántico y al este de la costa de Florida, cuando el líder del escuadrón creía que estaban al suroeste de la base de Fort Laudedale.

Integrantes del Vuelo 19
Desde Fort Lauderdale se pidió a Taylor que activase su transmisor IFF para poder triangular su posición, pero no respondió. a las 16:45h se volvió a registrar una nueva conversación radial: "Nos dirigimos a 030 grados durante 45 minutos, luego giraremos al norte para asegurarnos que no estamos sobre el Golfo de México". Lamentablemente esta decisión les alejaría aún más de la costa de Florida, adentrándose de lleno en el Atlántico. Más tarde aseguraría que había activado su transmisor, pero no se captó ninguna señal. También se le pidió que cambiase de frecuencia dos veces, primero a 4808 kHz pero no respondió. Más tarde se le pidió cambiar a 3000 kHz, la frecuencia de búsqueda y rescate, pero contestó que no podía cambiar la frecuencia y que "debo mantener mis aviones intactos".
Tras cambiar de dirección nuevamente, ahora al este, se oyó una conversación entre dos de los aprendices en el que uno espetaba "maldita sea, si volásemos hacia el oeste llegaríamos a casa. Al oeste, maldita sea". Tenía razón. Varias bases en tierra lograron triangular su señal a unos 190 kilómetros al norte de las Bahamas y al este de la costa de Florida, pero esta información nunca llegó al escuadrón. Si hubieran seguido su instinto habrían encontrado tierra sin problemas. Sin embargo, siguieron el rango militar y las órdenes de Taylor.
La climatología empezó a empeorar y las transmisiones se volvieron intermitentes. A las 17:24h, se escuchó otra vez la voz de Taylor: “Volaremos rumbo 270 grados, hasta que encontremos tierra o nos quedemos sin gasolina”. A las 18:04h, cuando ya se había puesto el sol, se captó una nueva orden de Taylor a sus hombres. “Creo que no hemos volado el suficiente tiempo en rumbo este. Lo que debemos de hacer es dar la vuelta y volar con rumbo este otra vez”.
Ya no había margen de error, el tiempo se acababa y las posibilidades de alcanzar tierra disminuían a cada segundo. Una última comunicación se escuchó a las 18:20h. “Vamos a juntarnos todos lo más cerca que podamos… lo más probable es que tengamos que intentar un amerizaje. Cuando el primer avión se quede por debajo de los 10 galones de combustible, nos vamos todos abajo”, ordenó Taylor. A las 19:04h una última señal inteligible se atribuye al grupo. Nunca más se supo del escuadrón.
El rescate
Tres aviones se desplegaron con el objetivo de encontrar al grupo. A las 18:00h un hidroavión Consolidated PBY Catalina despegó para buscar al grupo y guiarlo de vuelta a tierra. Tras la puesta de sol, dos Martin PBM Mariner se unieron a la búsqueda. El hidroavión PBM-5 BuNo 59225 despegó a las 19:27h de la base Banana River (actual Centro Espacial Kennedy) con un equipo de 13 personas. A las 19:30h se comunicó con la base en una llamada de rutina y nunca más se supo de él.
Las dos únicas pistas sobre su destino vienen del USS Salomon, un portaaviones que perdió el contacto por radar con una aeronave sobre las 21:15 a unos 32 kilómetros frente a Cabo Cañaveral. A esa misma hora y posición el petrolero SS Gaines Mills observó una explosión que ardió durante unos 10 minutos a unos 30 metros de altura. La búsqueda no encontró supervivientes, pero sí restos de combustible.
El informe de la investigación concluyó que Taylor había guiado a su equipo de forma correcta hasta el Atlántico y estaba exactamente donde debía estar cuando pensó que estaba sobre Los Cayos, confundiendo las islas de Abaco con las Bahamas, a causa del fallo de sus brújulas, de los cuales él no tenía la culpa. El informe también concluyó que de haber continuado al oeste en vez de realizar un último giro al este, hubieran llegado a tierra antes de quedarse sin combustible.
Sobre el hidroavión PBM-5 BuNo 59225, se concluyó que una fuga de combustible causó una explosión.

Hidroavión PBM-5 BuNo 59225
El resultado fue trágico, nunca se encontraron los aviones Avengers y una aeronave con 13 vidas se desintegró en el aire mientras realizaba tareas de búsqueda y rescate. este hecho alimentó la leyenda sobre el Triángulo de las Bermudas y fueron atribuidos por muchos a causas sobrenaturales. Era en una época en la que las teorías conspirativas sobre el contacto con alienígenas estaban en pleno auge.
A pesar de que nunca pudo ser confirmado, en 1991, un buscador de tesoros que buscaba galeones españoles en las profundidades del Atlántico, encontró cinco aviones Avenger hundidos en la zona donde habría tenido lugar el accidente. Nunca se pudo corroborar a ciencia cierta si se trató de los extraviados en 1945, debido a que los números de serie estaban ilegibles. Aún así las posibilidades de que se tratara de otras cinco aeronaves son casi imposibles.