• Bienvenida al Foro

    Bienvenido/a a forocrimenymisterio.es

    No dudes en registrarte para acceder a la TOTALIDAD del contenido de nuestro foro.

  • Bienvenida al Foro

    Versión reducida para los usuarios NO registrados

BAL La Guardia Civil sospecha que Juan Torres 'Rotavella' es un peculiar asesino en serie

Madame Noir

Miembro del equipo
Administrador
Registrado
1 Ene 2024
Mensajes
853
Puntos
590
La Guardia Civil sospecha que Juan Torres 'Rotavella' es un peculiar asesino en serie

La Guardia Civil sospecha que Juan Torres 'Rotavella' es un peculiar asesino en serie

La Guardia Civil sospecha que Juan Torres 'Rotavella' es un peculiar asesino en serie

A pesar de los indicios, la investigación aún no ha podido probar ningún crimen cometido por Juan Torres Serra

13/09/2024 20:57

Si te relacionas con Juan Torres Serra, de Can Rotavella, más conocido con el alias del Pirata, tienes probabilidades de desaparecer del mapa. O de acabar secuestrado a punta de fusil de pesca, con las manos atadas en hilo de pescar y encadenado a un pino en un bosque. Cuatro hombres desaparecidos a lo largo de dos décadas y decenas de casos no probados que apuntan a atracos en viviendas, robos de vehículos y armas y la muerte a tiros de dos perros de un vehículo sustraído se suman a la cuenta pendiente de este pirata de pueblo, de interior, que, en una de las frases más repetidas por los guardias civiles durante los años que se prolongó su búsqueda, «conoce la zona de Sant Mateu y Santa Agnès como los piratas la isla de la Tortuga».

En la cuenta ya saldada, encadenó, a finales de los 90, una condena por secuestro(técnicamente detención ilegal) y otra por robo que le llevaron a prisión por nueve años. Y el verbo encadenar es aquí un verbo de doble sentido, ya que sus dos víctimas, las dos vivas que pueden contar que sobrevivieron a su encuentro con el delincuente, fueron encadenadas, una a un árbol y la otra a una hamaca.


Buscar cadáveres

En cuanto a los desaparecidos, la Guardia Civil mantiene sospechas razonables, aun con la reserva de la presunción de inocencia, de que con cada desaparición estamos hablando de un crimen, que lo que hay que buscar son cadáveres. De hecho, es un cadáver lo que actualmente buscan los agentes en una finca cercana a Binissalem, en Mallorca, en la investigación que ha devuelto al famoso delincuente de finales de los 90 al primer plano de la actualidad de las islas.

Tenía que pasar. No son pocas las personas relacionadas con el caso que, a lo largo de los años, se han preguntado si volverían a saber del Pirata y en qué circunstancias. Para algunos de ellos, lo sorprendente no es su vinculación con un nuevo desaparecido, sino la osadía del delincuente que, creyéndose al parecer intocable, ha repetido, por tercera vez, el mismo patrón; Juan Torres Serra ha esgrimido ante los familiares del último desaparecido y ante la Guardia Civil, un documento firmado en el que el propietario de la casa explica que su nuevo ocupante tiene su permiso para residir allí durante unos años. Es el tercer escrito similar que consta en el historial de Rotavella. Son tres documentos ligados a tres de las cuatro desapariciones. Estaríamos así, aún a expensas de confirmar las sospechas, ante un peculiar asesino en serie, singular porque los móviles de sus crímenes resultan ser más prosaicos y menos complejos que aquellos que los criminales más populares de la historia suelen revelar. Juanito Rotavella es muy simple; si quiere algo, por ejemplo tu casa, hará lo que haga falta para quedársela. Y marca la diferencia, asimismo, ya que, si se trata de un asesino serial, no parece haber en él la pulsión de matar del estereotipo; el Pirata mataría, sencillamente y siguiendo las hipótesis del caso, a quien, en un momento dado, le molesta para conseguir lo que quiere. Sin escrúpulos. Un psicópata muy práctico.

La historia del Pirata podría empezar a contarse desde el eje del 23 de abril de 1998, el día en el que es localizado en una casa en un bosque de Santa Agnès, cuando se destapa la auténtica caja de los truenos y se forja, como suele decirse, la leyenda. El legal habitante de la vivienda es el alemán Thomas Egner, de 41 años, pero nadie lo ha visto desde finales de enero. El día de Sant Jordi, un vecino se acerca hasta allí y lo recibe un tipo poco amistoso que le cuenta que Thomas se ha marchado a Sudamérica y le ha dejado al cuidado de la casa. El vecino sabe que es mentira. Ha reconocido al individuo que están buscando y se encamina al cuartel de la Guardia Civil de Can Sifre para informar a los agentes. Es el día D. Una decena de guardias civiles sitia la casa, lanza gases lacrimógenos prestados por la Policía y logra sacar a Rotavella sin un rasguño, a pesar de que había dicho en algún bar de Sant Antoni que no lo cogerían vivo.

Es entonces cuando el Pirata enarbola como bandera, para intentar aligerar los cargos que puedan acumularse contra él, el documento firmado por Thomas Egner en el que asegura que le deja al cuidado de la casa. Una prueba pericial caligráfica determinará que la letra es del alemán, pero no las circunstancias en las que fue escrito el folio. Nadie cree al Pirata. Ni Thomas —ni el perro y los gatos con los que convivía— aparecerán jamás. Y hay más, porque en la casa también se ha encontrado el coche de un abogado de Santa Eulària, Antonio Ferrer Juan, de 72 años, desaparecido desde el 3 de diciembre. Ese día llamó a un sobrino para informarle de que se iba a Madrid, pero su nombre no aparecerá en las listas de pasajeros ni de barcos ni de aviones. En este caso no hay nota, pero sí una llamada. La intención es la misma.


Restos de ropa

Los vestigios de una hoguera llaman poderosamente la atención de los agentes. En ella hay restos de ropa del alemán, pero no encontrarán restos humanos, como se esperaba. Se inician entonces rastreos por el monte que no darán resultado alguno. Y pasa el tiempo, y mientras se celebran los dos juicios por los que Juan Torres Serra será condenado a cinco y cuatro años de prisión -por el secuestro y robo de un panadero y un electricista a los que conocía-, la memoria de los dos desaparecidos se diluye. El sospechoso niega cualquier relación con las desapariciones, una y otra vez, y cuando es trasladado a la cárcel de Palma, él mismo va quedando en el recuerdo. Allí es precisamente donde conoce a Francisco López, el tercer hombre que desaparecerá en esta historia y que entonces cumple una condena por tráfico de drogas. Tras su desaparición, dos supuestos agentes inmobiliarios, que cabe preguntarse quiénes eran y qué relación podían tener con el Pirata, aparecieron en escena con un escrito que pretendía probar que Francisco les había cedido su casa en Benimussa. Es el segundo documento similar de la historia. La última vez que vieron a Francisco López fue en Ibiza y con Juan Torres Serra, Juanito Rotavella. No se encontrará el cuerpo. No se juzgará al Pirata tampoco por esta desaparición.

Y, de pronto, llegamos al año 2020 y desaparece Antonio Llabrés. Y el Pirata de Sant Mateu, con 57 años, vuelve a aparecer en escena. Es un nuevo desaparecido, sí, pero también una nueva oportunidad para intentar acusar de un crimen a este pirata sin barco ni bandera, para encontrar sus cofres de huesos y evitar que haya una quinta ocasión. La pregunta ahora es si ha llegado la hora de saldar cuentas.

 
Los torturadores de Binissalem le causaron numerosas heridas incisas al acusado de las cuatro desapariciones

Imagen del despliegue de la Guardia Civil el viernes por la mañana en la finca de Binissalem donde fue torturado Juan Torres 'El Pirata'

Imagen del despliegue de la Guardia Civil el viernes por la mañana en la finca de Binissalem donde fue torturado Juan Torres 'El Pirata'

Algunas de las lesiones que presentaba Juan Torres 'El Pirata' eran de defensa en los brazos, cuando trató de cubrirse

La víctima de la paliza de Binissalem es un acusado de cuatro desapariciones en los últimos 25 años


14/09/2024 11:26

Los tres intrusos que a primera hora de la mañana de este viernes asaltaron una finca de Binissalem y torturaron al hombre que la había ocupado -que es un delincuente sospechoso de cuatro desapariciones mortales en los últimos 25 años- se ensañaron con la víctima y le produjeron numerosas heridas incisas en el cuerpo, según ha podido saber Ultima Hora. Juan Torres Serra, alias 'El Pirata', se recupera de las lesiones en el hospital de Son Espases.

Algunas de las heridas que presenta se las produjo «en posición de defensa», es decir, interponiendo los brazos entre él y los agresores que le estaban acuchillando, según han informado en fuentes de la investigación. En cualquier caso, por la forma en la que actuaron los tres intrusos queda claro que no querían causarle la muerte, sino causarle el mayor daño posible.

Sin embargo, el motivo por el que fue torturado de forma salvaje no ha sido todavía precisado. Descartado el robo, se barajan dos hipótesis: Que quisieran arrancarle información sobre el paradero de alguno de los cuatro desaparecidos o que fuera un «aviso» para que dejara la finca que ocupó tras la desaparición de su dueño, Antonio Llabrés.


Juan Torres 'El Pirata', durante su detención en 2020 por la desaparición de Antonio Llabrés, el dueño de la finca de Binissalem
Juan Torres 'El Pirata', durante su detención en 2020 por la desaparición de Antonio Llabrés, el dueño de la finca de Binissalem

El asalto se produjo a primera hora de la mañana, cuando los intrusos se colaron en la casa y ataron a Juan a la cama. Después, con palos, objetos contundentes, y un hacha le causaron heridas incisas durante unos 45 minutos. La víctima sufrió lesiones severas en el rostro y en el cuerpo y poco antes de las nueve de la mañana, cuando los agresores huyeron, pudo pedir ayuda.

 
‘El Pirata’ recibe el alta tras ser torturado en una finca de Binissalem y vuelve a Ibiza

‘El Pirata’ recibe el alta tras ser torturado en una finca de Binissalem y vuelve a Eivissa

La Guardia Civil registró la finca de Binissalem en la que torturaron a Juan Torres

Juan Torres recibió descargas con una táser y se hizo el muerto para que cesara la agresión

4/10/24 04:00

Juan Torres, conocido como ‘El Pirata’, ha recibido el alta del hospital Son Espases donde permanecía en estado grave tras ser torturado en una finca de Binissalem y ha regresado a Eivissa, su lugar de nacimiento. El hombre, según han informado fuentes cercanas a la investigación de la Guardia Civil, recibió numerosos golpes por parte de tres hombres encapuchados que lo ataron a una cama.

Los agresores le dieron una serie de descargas con una pistola táser hasta que se hizo el muerto para que cesaran la agresión. ‘El Pirata’, de 61 años, cree que los asaltantes huyeron del domicilio porque pensaban que lo habían matado. La cerradura de la vivienda, según las mismas fuentes, permanece intacta. Un amigo de Juan Torres acudió al inmueble días atrás y comprobó que podía abrir la puerta principal con la misma llave.


Desapariciones

‘El Pirata’ convivía en la casa del camino de Biniagual de Binissalem con Antonio Llabrés Mairata, un hombre de 46 años que desapareció en agosto de 2020. La finca era propiedad de Llabrés, que la había recibido como donación de su madre. Juan Torres, que fue detenido por la Guardia Civil por su presunta implicación en la desaparición del hombre, le alquilaba una habitación por 300 euros al mes.

‘El Pirata’ está relacionado con otras tres desapariciones en Eivissa sin resolver entre 1997 y 2007: el abogado Antonio Ferrer Juan, de 77 años, el alemán Thomas Egner, de 41, y Francisco López, de 60.

La Policía Judicial de la Guardia Civil continúa con la investigación de la paliza a Juan Torres, el pasado 13 de septiembre, y trata de localizar a los tres agresores, que huyeron a bordo de un Volkswagen Golf antiguo de color gris. Una de las hipótesis que barajan los agentes es que podría tratarse de un ajuste de cuentas.

 
Atrás
Arriba Pie