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VAL La policía busca el cadáver de Natalia Solomykina en un bajo en Campanar

Madame Noir

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La policía busca el cadáver de una mujer en un bajo en Campanar

La policía busca el cadáver de una mujer en un bajo en Campanar
La policía busca el cadáver de una mujer en un bajo en Campanar

13/09/2024 15:39

La policía sospecha que Natalia Solomykina de 38 años habría sido víctima de un crimen machista. La Policía Nacional busca desde ayer el cadáver de una mujer ucraniana en un bajo comercial del barrio de Campanar, ante la sospecha de que hubiera sido asesinada y enterrada en ese lugar en lo q aparenta un nuevo crimen machista. El rastreo del cuerpo comenzó en la tarde de este jueves después de que lo autorizara el Juzgado de Valencia que investiga la desaparicion de Natalia.

 La policía busca el cadáver de una mujer en un bajo en Campanar

De momento, aún no ha sido encontrado ningun vestigio de su cuerpo, y su marido, denunciante de su desasparicion no está detenido, pero sí ha sido interrogado en varias ocasiones.

 
La Policía busca en un bajo el cadáver de una mujer desaparecida

Efectivos de la policía nacional en sus labores de búsqueda

Efectivos de la policía nacional en sus labores de búsqueda

Efectivos de la policía nacional en sus labores de búsqueda

Los investigadores creen que pudo ser víctima de un crimen machista el pasado mes de abril

El Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas rompe paredes y realiza agujeros en diferentes puntos para tratar de localizar los restos humanos


13/09/2024 18:38

La Policía Nacional busca el cadáver de una mujer ucraniana en una planta baja de la calle Conchita Piquer en la ciudad de Valencia ante la sospecha de que podría haber sido asesinada por su compañero sentimental. Un equipo de agentes especializados en la apertura de habitáculos susceptibles de albergar restos humanos, o cualquier objeto de interés policial, se afanan en desmantelar el local ante la atenta mirada de varios de los investigadores.

Los agentes del Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT) comenzaron el operativo el jueves tras examinar de formar minuciosa las paredes, el suelo y el techo de la planta baja. Los especialistas de la Policía rompieron paredes y realizaron agujeros en diferentes puntos del bajo comercial para tratar de localizar los restos humanos.

Los investigadores de la Policía Nacional creen que Natalia Solomykyna pudo ser víctima de un crimen machista el pasado mes de abril. La mujer tenía 38 años cuando desapareció en extrañas circunstancias el 25 de abril de este año en Valencia.

Dos guías de la Unidad Canina de la Policía Nacional, con tres perros adiestrados en la búsqueda de restos cadavéricos, llegaron a la calle Conchita Piquer pasadas las cuatro de la tarde de este viernes para examinar el interior de la planta baja.

Los golpes de masas y maquinaria en el interior del lugar son constantes. Mientras tanto, un grupo de vecinos y curiosos observan consternados las labores policiales. El GOIT está especializado en la búsqueda, desmantelamiento y apertura (técnica o violenta) de habitáculos susceptibles de albergar en su interior cadáveres, drogas y otros objetos de interés policial.

Según los vecinos, desde hace dos meses estaban realizando obras en el bajo, que lleva años cerrado. El local es propiedad de dos hermanos y albergó una tienda de ultramarinos. Los investigadores del Grupo de Homicidios de la Policía Nacional de Valencia creen que el compañero sentimental de la víctima está implicado en la extraña desaparición de Natalia. Un equipo de Policía Científica también está participando en el operativo, que ha causado un gran revuelo en el barrio.

Aunque las diligencias de investigación fueron declaradas secretas por un juez de Valencia, fuentes policiales han confirmado que no hay ninguna persona detenida, por el momento, por su implicación en la desaparición de Natalia Solomykyna.

La asociación SOS Desaparecidos difundió el cartel con una foto de la víctima para solicitar la colaboración ciudadana en la búsqueda de la mujer ucraniana. Tras presentar la correspondiente denuncia por desaparición, un familiar de Solomykyna contactó con la asociación y le facilitó una descripción física de la mujer (altura, peso, complexión y color de pelo y ojos) para realizar el cartel.


Especialización y tecnología del GOIT

Tras sospechar que podría haberla asesinado y después habría ocultado el cuerpo en algún lugar, los agentes pidieron apoyo al Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas para buscar los restos humanos en la planta baja de la calle Conchita Piquer.

Los agentes del GOIT, que han sacado ya gran cantidad de escombros de la planta baja, han derribado paredes y han levantado algunas partes del suelo. Tras realizar un cribado de los cascotes, los policías los recogen con un capazo para tirarlos luego a un contenedor de obra. Uno de los agentes del GOIT ha utilizado una microcámara con visión motorizada en tiempo real para buscar los restos humanos en un habitáculo de la planta baja.

La alta especialización de los policías de este grupo permite acciones muy complejas, pero precisas para localizar restos humanos, alijos de droga o cualquier objeto de interés policial. Esta unidad de élite está formada por policías cualificados en mecánica pluridisciplinar. Disponen de la tecnología más avanzada para actuar en condiciones extremas y son especialistas en ingeniería, electrónica, automoción, delineación o mecánica.

Los agentes del GOIT reciben formación para intervenir en condiciones extremas de oscuridad, levantar pesos por encima de las 50 toneladas, detectar la presencia de gases nocivos o fundir cualquier tipo de material.

 
Bajo en el que se está realizando la búsqueda del cadáver de Natalia Solomykina:

 
La policía concluye la búsqueda del cadáver en un bajo de Campanar sin hallar restos de Natalia

Después de levantar todo el suelo del local de la calle Conchita Piquer de València, los perros no han detectado ningún vestigio del cuerpo de la mujer ucraniana desaparecida en abril


14/09/2024 00:51

Tras más de veinte horas de intenso trabajo, levantando todo el suelo de un bajo de la calle Conchita Piquer de València, sacando escombros y tratando que los perros adiestrados en localización de cadáveres dieran alguna señal de esperanza para encontrar a Natalia Solomykina, la mujer ucraniana de 38 años desaparecida desde el pasado mes de abril, la Policía Nacional ha dado por finalizada la búsqueda sin éxito, al menos por el momento, de los restos humanos de la víctima de esta desaparición inquietante. Las sospechas de los investigadores recaen sobre su marido, quien denunció su desaparición y la persona que había autorizado el registro en el local propiedad de su mujer, sabedor de que no iban a encontrar nada.

La policía sospecha que esta mujer de 38 años, propietaria de varios bajos comerciales en València, habría sido víctima de un posible crimen machista. Como ha adelantado en exclusiva Levante-EMV en su edición digital, la Policía Nacional buscaba desde ayer el cadáver de esta mujer ucraniana en un bajo comercial del barrio de Campanar, ante la sospecha de que hubiera sido asesinada y enterrada en ese lugar en lo presuntamente podría tratarse de un nuevo crimen machista, según apuntan las investigaciones del grupo de Homicidios de la Policía Nacional. El rastreo del cuerpo comenzó en la tarde de este jueves, después de que lo autorizara el Juzgado de Valencia que investiga la desaparición de Natalia. El registro en el local ha sido autorizado por el propio marido de la desaparecida.

La búsqueda en el bajo ha concluido sin que se encuentre ningún vestigio de Natalaia Solomykina. Su marido ha sido interrogado en varias ocasiones por los investigadores de la Policía Nacional, pero no se le ha detenido, según ha podido confirmar este periódico.

En los trabajos que comenzaron a las nueve de la mañana del jueves, hasta las 20.30 horas de la tarde, y que prosiguieron hoy desde la misma hora hasta las siete de la tarde, han participado agentes de la Policía Científica, así como del Grupo Operativo de Intervenciones Técnicas (GOIT) y perros adiestrados y especializados en la localización de restos humanos, venidos desde Madrid, que se sumaron hoy al operativo para localizar el cuerpo de Natalia, de 38 años.

La policía centró los trabajos en levantar prácticamente la totalidad del suelo del local, que lleva años cerrado al público. Primero han iniciado el trabajo con una máquina percutora y excavadora con la que cuenta el GOIT, pero debido a problemas logísticos han tenido que continuar a mano con un martillo percutor.

Los agentes, tanto de científica como del grupo de Homicidios, fueron sacando con capazos todo el escombro hasta un contenedor de obra colocado en el exterior del bajo para poder retirar todo el material del suelo levantado en busca de los restos de la mujer desaparecida.


Dos perros, Ela y Scot

Con cada trozo levantado del suelo, los perros adiestrados en localización de restos humanos entraban con su respectivo guía para ver si olfateaban de nuevo el lugar, primero uno y luego el otro; Ela y Scot. Sin embargo tras repetir la operación varias veces desde esta mañana hasta por la tarde, ninguno de los canes marcó nada. Ha habido un momento en el que parecía que uno de ellos sí había detectado algo, y se han escuchado aplausos, pero después de entrar al segundo, este no ha olfateado nada extraño y cuando han vuelto a entrar al mismo perro que sí había dado alguna señal se ha confirmado que no era tal.

Poco después han entrado agentes de la policía científica para tomar muestras por si posteriormente se localiza, ya no el cadáver en sí, sino algún vestigio de ella o de su muerte.


Un bajo 18 años cerrado al público

El bajo comercial que ha sido peinado de arriba a abajo y perforado por la policía en busca de los restos de Natalia llevaba cerrado al público desde el año 2006, cuando se trasladó a otro local próximo un negocio de pelucas que durante tres años estuvo en este bajo alquilado de Campanar. Los vecinos recuerdan que inicialmente fue un ultramarinos, en los años 80, pero exceptuando el tiempo que estuvo el negocio de pelucas nadie había vuelto a abrirlo al público.

Hasta que hace dos meses el mismo fue alquilado por sus nuevos propietarios. "Habían empezado a hacer reformas hace un par de semanas", apuntó una vecina. "Antes esto era una barriada con mucho local abierto, pero con la crisis y gente que se fue fuera, y tras el cierre del hospital La Fe, la verdad es que se ha quedado todo muy despoblado de locales comerciales", explica María Isabel, que lo recuerda de cuando era una tienda de ultramarinos.
 
La mujer ucraniana desaparecida en Valencia quería volver a su país pero su marido se negaba

El esposo de Nataliya Solomykina, fiscal y alto cargo público en su país, dijo en la denuncia que tuvieron una discusión, que él se fue de casa unas horas y que a la vuelta ya no estaba

El principal sospechoso de la desaparición no quería volver a Ucrania para evitar la ley que obliga a todos los hombres de entre 25 y 60 años a estar disponibles para ir a la guerra


18/09/2024 6:01

Nataliya Solomykina, la mujer ucraniana de 38 años desaparecida el pasado 25 de abril en Valencia y de quien la Policía Nacional sospecha que ha sido asesinada, quería desesperadamente regresar a Ucrania, de donde había huido, como tantos otros compatriotas, poco después de que Vladímir Putin ordenase la invasión de su país vecino hace dos años y medio, en febrero de 2021, desencadenando una guerra sin cuartel que continúa en marcha y que está lejos de llegar a su fin. Pero su marido, en edad de ser llamado a filas, no quería. Ese parece ser el detonante del conflicto que la pareja vivía desde hacía tiempo y que les llevaba a tener discusiones cada vez más agrias. Pero hay más.

Ella, abogada en su país y asesora durante un tiempo de un diputado en la ciudad de la que ambos proceden, Zhitómir, era propietaria de numerosos bienes inmuebles: nueve apartamentos y tres terrenos rústicos solo en su país, donde también era gerente de una cadena de tiendas. Eso, en Ucrania y antes de migrar a España huyendo de la guerra.


El dinero de los alquileres

Después de que el matrimonio, que tiene dos hijos, se instalase en Valencia, Nataliya, que el pasado 16 de mayo habría cumplido 39 años, amplió su capital inmobiliario comprando varios bajos comerciales. Se trataba de invertir el dinero que pudieron traerse consigo. Y no solo figuran a su nombre, sino que era ella quien se ocupaba de gestionar la explotación comercial de esos locales, entre ellos, el de la calle Conchita Piquer cuyo suelo levantaron agentes de la Policía Nacional la semana pasada, de momento, sin éxito, convencidos de que debajo de esas baldosas colocadas recientemente se encontraba el cuerpo sin vida de su dueña, víctima de un nuevo crimen machista.

Desde ese 25 de abril, es él quien cobra y gestiona los alquileres. El grupo de Homicidios de la Policía Nacional de Valencia lo ha interrogado en varias ocasiones. No hay acusación formal, pero todas las miradas están puestas sobre él. De haber localizado el cuerpo bajo esa capa de cemento y porcelánico, el marido de Nataliya habría comparecido en calidad de detenido por su muerte y habría tenido que dar explicaciones bajo esa acusación a la jueza de Instrucción número 12 de Valencia, que es quien lleva el caso desde el inicio, ya que estaba en funciones de guardia el día que el hombre presentó la denuncia, el pasado 25 de abril.


La chocante versión del marido

El marido de Nataliya acudió ese día por la tarde a una comisaría de la Policía Nacional en Valencia y denunció que su mujer estaba en paradero desconocido desde hacía dos días. En otras palabras, tardó dos días en acudir a la Policía a pesar de que, según dijo, no sabía nada de ella desde el día 23. Su versión le resultó chocante desde el principio a los investigadores: afirmó que ese día habían discutido en casa, en el piso en el que residían ambos desde su llegada a Valencia, y que él se fue de casa para pasear y pensar. Y asegura que cuando regresó, Nataliya, que llevaba tiempo anunciando que quería irse a Ucrania con sus hijos, ya no estaba. Ni contestaba al teléfono. La insistencia de la madre de la mujer, que permanece en Ucrania, acabó por convencerle de que lo mejor era denunciar la desaparición.

Según parece, ella consideraba que Zhitómir, ubicada a 100 kilómetros al oeste de Kiev, volvía a ser una ciudad segura. Necesitaba volver con los suyos. Pero su marido se negaba, ya que con muchos de sus soldados muertos o desaparecidos, el Gobierno de Volodímir Zelenski ha aumentado sus esfuerzos para movilizar a más hombres. Así, aprobó en mayo una nueva ley que exige que todos los hombres de entre 25 y 60 años registren sus datos en una base de datos electrónica para que puedan ser llamados a filas. Es más, muchos de los hombres refugiados fuera de Ucrania y que habían ido este verano a su país han quedado atrapados, sin poder salir, a expensas de que los alisten. Y el marido de Nataliya lo sabía.


Fiscal, aspirante a juez y alto cargo

De todos los bajos a nombre de Nataliya, el único en el que se han hecho obras después de abril para ser puesto en arrendamiento inmediatamente después es precisamente el de la calle Conchita Piquer. Esas son dos de las razones que llevaron a los investigadores a organizar el rastreo con la Policía Científica y la colaboración de los técnicos del grupo operativo de intervenciones técnicas (GOIT) y de la unidad canina, llegada desde Madrid con dos perros adiestrados en la detección de restos cadavéricos de personas.

El propio marido, fiscal en los tribunales de Zhitómir hasta 2013, cuando renunció para concurrir a una plaza de juez que no ganó y alto cargo en su país, primero de la administración regional y, desde 2020, de la estatal, accedió a que la Policía realizara la búsqueda, para la cual levantaron, con ayuda de un martillo percutor y una microcámara guiada, entre otros dispositivos y aparatos, el suelo completo del local. Ni rastro de Natalya. Por ahora.

 
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