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CAT Llega a juicio el asesinato de Yaiza a manos de su madre

Madame Noir

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Llega a juicio el asesinato de Yaiza a manos de su madre

La hija de la gran puta con su hija
La hija de la gran puta con su hija

La mujer, que confesó haber cometido el crimen para dañar a la expareja, se enfrenta a prisión permanente revisable

12/05/2024

Se llamaba Yaiza y tenía cuatro años cuando su madre, tal y como confesó, la asesinó ahogándola. Horas antes, en la noche del 30 de mayo del 2021, la había drogado con un comprimido de lorazepam. Ahora el trágico crimen de Yaiza, que no consta en ningún registro como víctima de la violencia familiar, llega a juicio. Este lunes un jurado popular iniciará en la Audiencia de Barcelona el juicio contra la presunta parricida. Tanto la Fiscalía como la acusación particular piden prisión permanente revisable para la mujer, que permanece en prisión preventiva desde el momento de los hechos. Su defensa pide su absolución y, alternativamente, una pena inferior con varios atenuantes como el de confesión.
El escenario del crimen fue la habitación del piso de Sant Joan Despí donde ambas vivían. Hacía dos años que el padre y la madre de Yaiza se habían divorciado y cada semana la tenía uno de los dos. Según declaró la misma madre, después de matarla llamó a la escuela para decir que Yaiza no podría ir porque estaba enferma. Utilizó el mismo argumento para no tener que ir al trabajo, en la Clínica Plató de Barcelona.

Su primera declaración fue por videoconferencia desde el hospital, donde estuvo ingresada tras supuestamente intentar suicidarse con pastillas la misma noche. Antes de eso, preparó varias cartas. Una, de color verde, iba dirigida a su exmarido: "Para Sergio, el culpable de todo esto, gracias". Dentro, decía que "no permitiría" que Yaiza estuviera "con otra mujer". "Ahora te quedas sin hija y me la llevo conmigo, que por eso la he parido yo"; "No voy a permitir que te quedes con mi princesa"; "Suerte y gracias por conseguir que mate a tu hija", son algunos fragmentos más de la carta. También había misivas para sus padres en las que les pedía perdón.


Preparación

La mujer confesó que llevaba tiempo preparando el crimen, y el análisis de su teléfono móvil, practicado por los Mossos d'Esquadra, lo confirmó. "Se localizan consultas relacionadas con asesinatos de niños en manos de sus padres, que se concretan en los últimos días en búsquedas de asesinatos haciendo uso de sustancias depresoras junto con algún mecanismo de muerte por sofoco", concluye el informe de la policía.

Durante el juicio, que durará hasta el martes 21 de mayo, declararán como testigos a la madre de la acusada, que estaba en el piso en el momento de los hechos; la tía de la acusada, que encontró el cadáver, y el padre de la niña, entre otros. La muerte de Yaiza, recordada con una mariposa de colores en el Parque de la Montañeta de Sant Boi de Llobregat, marcó un antes y un después en la tipificación de los casos de violencia familiar. La entonces consellera de Justícia, Lourdes Ciuró, admitió que este caso ocurrió "desapercibido" y pidió disculpas en nombre de la administración a la familia por haberles "abandonado".

El padre de Yaiza y la alcaldesa de Sant Boi durante el descubrimiento de la mariposa que recuerda a la pequeña
El padre de Yaiza y la alcaldesa de Sant Boi durante el descubrimiento de la mariposa que recuerda a la pequeña

Para que casos como los de Yaiza no caigan en el vacío, la Generalitat modificó el Código Civil y creó un registro de violencia familiar que está en marcha desde principios de este año. Sin embargo, Yaiza no forma parte, porque el registro se puso en marcha con posterioridad a su cruel asesinato.

 
El supuesto trastorno mental de la madre centra el primer día de juicio por el asesinato de la niña Yaiza

Imagen extraída de señal de vídeo, de Cristina Rivas, la enajenada mental acusada de matar a su hija durante el juicio con jurado popular en la Audiencia de Barcelona
Imagen extraída de señal de vídeo, de Cristina Rivas, la "enajenada mental" acusada de matar a su hija durante el juicio con jurado popular en la Audiencia de Barcelona

El fiscal avisa al jurado de que habrá que demostrar si la asesina confiesa sufría depresión y pretendía hacer un suicidio ampliado

13/05/2024

Si un padre mata a su hija prefiero pensar que está loco porque me siento más tranquilo. Pues no tiene por qué ser así, a veces el mundo nos muestra realidades muy tristes y muy oscuras. Aunque sea muy terrible, estas realidades pasan". Así, Félix Martín, el fiscal del juicio por el asesinato de Yaiza –una niña de cuatro años muerta a manos de su madre–, ha avisado este lunes que habrá que demostrar si realmente la parricida confiesa, que intentó suicidarse tras asfixiar a su hija en su piso de Sant Joan Despí, tenía un trastorno mental y no era consciente de lo que hacía, como apunta la defensa.
Este lunes la Audiencia de Barcelona ha acogido la primera sesión del juicio con jurado popular que debe servir para determinar la culpabilidad de Cristina Rivas, la madre de la criatura, que se enfrenta a una pena de prisión permanente revisable. Por el momento, no se ha practicado ninguna prueba y la sesión se ha limitado a la elección del jurado popular y los primeros discursos de los abogados. Una primera toma de contacto donde el representante del ministerio público ya ha dejado claro cuál es uno de los principales objetivos del juicio: "Nadie discutirá" que la madre asesinó a su hija, tal y como ella misma confesó, pero hay una cuestión " primordial" y es el estado mental de la acusada, ha afirmado Martín.

La tesis de la defensa de Rivas es que la mujer no sabía lo que hacía. Sus abogadas, Alba Escoda y Eugenia Sobrino, sostienen que sufría "un trastorno de ansiedad que puede acarrear cambios en el comportamiento" y aseguran que el asesinato de Yaiza fue un "suicidio ampliado". "Cristina tenía un único fin, poner fin a su vida", afirmaron. Y han añadido que, por el miedo a que la hija se quedara sola después de su muerte y pudiera perder el contacto con la familia materna, también puso fin a la vida de la criatura. Desde la defensa de la acusada se juegan todo en la carta de la salud mental para rebajar la condena y aseguran que la mujer tiene "toques esquizofrénicos" y una "baja autoestima".
Por el contrario, la abogada Mireia Gómez, que defiende al padre de la criatura, ha advertido de que no se puede "disfrazar la maldad de enfermedad mental". "La maldad existe", ha insistido Gómez en un primer discurso ante el jurado popular. La letrada también ha avisado de que esta maldad "no tiene sexo" y que, aunque es "tentador" buscar una explicación psicológica a los hechos, hay que entender que existen "madres y madres". La acusación particular ha continuado su declaración asegurando que la madre de Yaiza utilizó a la criatura como un "arma" para hacer daño a su exmarido y padre de la criatura, que "había rehecho su vida", y se lo dejó por escrito en una carta con frases como "Ahora te quedas sin hija y me la llevo conmigo, que por eso la he parido yo". La abogada del padre de la menor ha concluido: "Hay madres que creen que los hijos les pertenecen".


Se llamaba Yaiza

El juicio continuará este martes con la declaración del padre de Yaiza, entre otros testigos, y Martín ya ha avisado de que será "un viaje emocional impactante". El jurado popular escuchará a lo largo del juicio varios peritos psicológicos y también reconstruirá los últimos días de su madre antes del crimen para saber si era consciente de lo que hacía. Declararán a sus compañeras de trabajo y también se verá el historial de su teléfono móvil, con búsquedas relacionadas con madres que matan a las hijas y medicamentos que acabó utilizando para drogar a su hija antes de asesinarla. Tanto los Mossos d'Esquadra como las acusaciones creen que llevaba semanas preparando el crimen.


Un antes y un después

La muerte de Yaiza, recordada con una mariposa de colores en el Parque de la Montañeta de Sant Boi de Llobregat , marcó un antes y un después en la tipificación de los casos de violencia familiar. La entonces consellera de Justícia, Lourdes Ciuró, admitió que este caso ocurrió "desapercibido" y pidió disculpas en nombre de la administración a la familia por haberles "abandonado" . Para que casos como los de Yaiza no caigan en el vacío, la Generalitat modificó el Código Civil y creó un registro de violencia familiar que está en marcha desde principios de este año. Sin embargo, Yaiza no forma parte, porque el registro se puso en marcha con posterioridad a su cruel asesinato.




Si el hombre es el asesino es "violencia vicaria", si la asesina es la mujer es "enajenación mental".
 
Se llamaba Yaiza

Dibuix de la Yaiza
Dibujo de Yaiza

05/06/2021

Se llamará Yaiza. Nos dicen que es el nombre de un pueblo muy bonito de la isla de Lanzarote que visitaron hace poco. El INE dice que hay 14.000 en el Estado, claro que buena parte en las Canarias. Nos acostumbramos rápido al nombre. Nacerá en verano en año olímpico. ¿Y si acaba siendo atleta?

Se llama Yaiza. Es una niña tímida. Es hija única. De padres separados. Pero, al fin y al cabo, quizás esto no tiene nada que ver teniendo en cuenta que a su alrededor no están las personas más extrovertidas del mundo. Lloró el primer día que le tocó a ir a la escuela. Y el segundo. Y el tercero. Y ahora, en cambio, tiene un grupito de amigos de clase a los cuales ha invitado a su cumpleaños. En casa tiene una gata, pero no es ningún impedimento para que le haya puesto el nombre de una de las agentes de la Patrulla Canina.

Es de ideas fijas. Si quiere helado de postre no se conformará con el buenísimo yogur patrocinado por los Minions que le dejen en la mesa. Yaya, ya sé que me falta más de medio plato para acabar, pero quiero ir a jugar al sofá con la primita. Nadie más contento que ella al perder el título de la más pequeña de la familia, siempre que le dejen coger la bebé en brazos (como que es de ideas fijas, no se conforma con fingirlo). El título que no parece que tenga que perder nunca es el de la niña mejor peinada, al menos mientras el papa siga tan implicado en esta misión.

A veces se esconde entre las piernas de su padre haciendo ver que no quiere participar en el juego, hasta que empieza a sacar el jefe pidiendo protagonismo. Le gusta chutar la pelota. Tiene mucha traza y más fuerza en las piernas de la que podría parecer en un cuerpo tan pequeño. Quizás será futbolista. O quizás médico. No lo acaba de tener claro cuando juega con sus primos. ¿Superheroína?

En casa tiene dos habitaciones, la de dormir y la de jugar, y, aun así, la mayoría de las noches acaba durmiendo en la del padre. ¿Me explicas otro cuento? Se despierta con un cambio de guardia. Almuerza con el yayo, que colecciona fotos suyas ante el vaso de leche, y los dos se van "xino-xano" hacia el cole. Es feliz. Todos los niños tendrían que serlo.

Se llamaba Yaiza. Habría hecho cinco años el 31 de julio, pero el pasado lunes su madre, si es que esta es la palabra adecuada, la dejó sin futuro. Aquel día ya no fue a clase ni a su extraescolar de teatro. Quizás habría acabado escogiendo ser actriz.

El pasado lunes 31 de mayo de 2021, Yaiza, una niña de cuatro años, murió asesinada por su madre en Sant Joan Despí.



Es deia Yaiza

Es dirà Yaiza. Ens diuen que és el nom d’un poble molt bonic de l’illa de Lanzarote que van visitar fa poc. L’INE diu que n’hi ha 14.000 a l’Estat, esclar que bona part a les Canàries. Ens acostumem ràpid al nom. Naixerà a l’estiu en any olímpic. I si acaba sent atleta?

Es diu Yaiza. És una nena tímida. És filla única. De pares separats. Però, al cap i a la fi, potser això no té res a veure tenint en compte que al seu voltant no hi ha les persones més extravertides del món. Va plorar el primer dia que li va tocar a anar a escola. I el segon. I el tercer. I ara, en canvi, té un grupet d’amics de classe als quals ha convidat al seu aniversari. A casa té una gata, però no és cap impediment perquè li hagi posat el nom d’una de les agents de la Patrulla Canina.

És d’idees fixes. Si vol gelat per postres no es conformarà amb el boníssim iogurt patrocinat pels Minions que li deixen a taula. Iaia, ja sé que em falta més de mig plat per acabar, però vull anar a jugar al sofà amb la cosineta. Ningú més content que ella en perdre el títol de la més petita de la família, sempre que li deixin agafar la bebè en braços (com que és d’idees fixes, no es conforma amb fingir-ho). El títol que no sembla que hagi de perdre mai és el de la nena més ben pentinada, almenys mentre el papa segueixi tan implicat en aquesta missió.
De vegades s’amaga entre les cames del seu pare fent veure que no vol participar en el joc, fins que comença a treure el cap demanant protagonisme. Li agrada xutar la pilota. Hi té molta traça i més força a les cames del que podria semblar en un cos tan petit. Potser serà futbolista. O potser metge. No ho acaba de tenir clar quan juga amb els seus cosins. Superheroïna?

A casa té dues habitacions, la de dormir i la de jugar, i, tot i això, la majoria de les nits acaba dormint a la del pare. M’expliques un altre conte? Es desperta amb un canvi de guàrdia. Esmorza amb el iaio, que col·lecciona fotos seves davant el got de llet, i tots dos se’n van xino-xano cap al col·le. És feliç. Tots els nens haurien de ser-ho.
Es deia Yaiza. Hauria fet cinc anys el 31 de juliol, però dilluns passat la seva mare, si és que aquesta és la paraula adequada, la va deixar sense futur. Aquell dia ja no va anar a classe ni a la seva extraescolar de teatre. Potser hauria acabat escollint ser actriu.

El passat dilluns 31 de maig de 2021, la Yaiza, una nena de quatre anys, va morir assassinada per la seva mare a Sant Joan Despí.

 
El fiscal concluye que el asesinato de la niña Yaiza es un caso de violencia vicaria

La madre niega que matara a la hija para hacer daño al padre a pesar del contenido de las cartas de suicidio


22/05/2024

Aquí no sólo hay un asesinato, sino también un maltrato psicológico al padre. La finalidad era hacerle el mayor daño posible. Hay madres que asesinan a sus hijos por hacer daño al padre, y es violencia vicaria". Ésta es la principal conclusión del fiscal del caso del asesinato de Yaiza, la niña de cuatro años que murió a manos de su madre, Cristina Rivas, el 31 de mayo del 2021. Su muerte no aparece en ningún registro oficial de violencia familiar ni vicaria, pero su caso lo cambió todo. Rivas se ha sentado desde el pasado lunes en el banquillo de los acusados de la Audiencia de Barcelona enfrentándose a una condena de prisión permanente revisable y ahora todo está en manos del jurado popular. "La maldad no tiene sexo", avisó la abogada de la acusación particular, que representa al padre de la criatura.
Rivas confesó ante las enfermeras que le atendieron tras intentarse suicidar que había puesto fin a la vida de su hija de cuatro años drogándola para después rematarla asfixiándola. También lo confesó durante la instrucción judicial y ha vuelto a hacerlo este miércoles, durante la última sesión del juicio. ¿Por qué mató a su hija? "Pensaba que la perdería", afirmó la acusada, que se limitó a responder a las preguntas de su defensa. Durante su declaración se presentó como una víctima que se sentía "sola" porque estaba "perdiendo el rol de madre" tras el divorcio con el padre de la criatura.

"Desde que nació pasé a un segundo plano", aseguró Rivas, que calificó al padre de "posesivo" y afirmó que no quería que la hija estuviera con la familia materna. Pero unas actitudes que han desmentido todos los miembros de la familia que han declarado. "Nunca me prohibió nada", dijo la abuela materna de Yaiza sobre el rol de papá. Rivas ha afirmado sentir "rabia" de su expareja, sobre todo a partir del momento en que inició una relación con otra mujer. Dejó escrito en las cartas de suicidio que su padre era el "culpable" de todo. "Quiero que sufra", era una de las frases que escribió. Sin embargo, este miércoles, cuando sus abogadas le preguntaron si mató a Yaiza por hacer daño a su padre, respondió que "no". Sin embargo, ni la Fiscalía ni la acusación particular se lo han creído y han pedido abrir una causa paralela para investigar el maltrato al padre.


Decisiones

Rivas ha descrito que drogó a su hija la noche del domingo 30 de mayo de 2021. Al día siguiente por la mañana, ha aceptado que la asfixió y después se tomó "unas 90 pastillas" para suicidarse. Antes de intentar quitarse la vida y con su hija ya muerta (no lo ha dicho este miércoles, pero sí en otras declaraciones), fue a pasear al perro, se dio de baja del parking por correo, y llamó a la escuela para decir que no iría su hija y en el trabajo para decir que no iría ella, entre otras acciones.


El padre de Yaiza y la abuela materna tachan de "manipuladora" a la madre y asesina de la criatura

La acusada se mostró arrepentida, aunque los psicólogos que la trataron a lo largo del 2022 este martes afirmaron que entonces no lo estaba. Sólo estaba arrepentida, dijeron, de no haberse conseguido suicidarse. Lo mismo dijeron las enfermeras que le atendieron, o los Mossos que la investigaron. "Hoy, tres años después, sí lo ha hecho", avisó el fiscal. "¿Debemos esperar el día de hoy, que se está jugando una cárcel, para que haya arrepentimiento? No hay arrepentimiento porque quería hacerlo", ha concluido el representante del ministerio público. Los psicólogos públicos también descartaron el trastorno mental que intenta situar la defensa de la acusada para tratar de rebajar la pena. De hecho, durante la declaración de Cristina Rivas en ningún momento se ha hecho referencia a su salud mental.


La planificación

El fiscal y la acusación particular, que defiende al padre de la criatura, han asegurado que Rivas ha "mentido" en su declaración. Avisaron, por ejemplo, que explicó que decidió matar a la hija el viernes, dos días antes. En cambio, las acusaciones han insistido en que hay búsquedas suyas en internet de hasta dos meses antes del crimen sobre madres que matan a hijos o sobre cómo ahogar a una criatura. "¿Por qué lo hace si no quería matarla?", se preguntó el fiscal. La acusada también ha dicho que pidió trabajar (lo hacía en una clínica) en el almacén de medicamentos porque se quería "aislar". Sin embargo, sus compañeras de trabajo concretaron que aprovechó para robar los medicamentos con los que drogó a su hija y se intentó suicidar.

La defensa de la acusada insistió, pese a la opinión contraria de los psicólogos públicos, que estaba "desconectada de la realidad". El objetivo es conseguir atenuantes para rebajar la pena. También piden, por ejemplo, por haber confesado y colaborado durante el procedimiento judicial. Al término de la sesión la acusada tomó la palabra y pidió "perdón".

 
La madre de la niña Yaiza, culpable de asesinar a la hija siguiendo un plan "metódico" y "consciente"

Juicio Cristina Rivas
La acusada, sentada sola en el banquillo de los acusados, siguiendo el juicio en la Audiencia de Barcelona

El jurado popular, por unanimidad, descarta que sufriera un trastorno mental

24/05/2024

El jurado popular ha declarado por unanimidad a Cristina Rivas culpable de haber asesinado a su hija de cuatro años, Yaiza, en mayo del 2021 en el piso donde vivían, en Sant Joan Despí. En un veredicto emitido este viernes por la tarde, consideraron probado que Rivas planificó el crimen meses antes de forma "metódica" y lo materializó para "causar sufrimiento" al padre de la criatura y expareja, Sergio. La acusada ya había confesado el crimen en varios estadios judiciales. Sin embargo, el jurado no se ha creído su versión. La defensa de Cristina Rivas esgrimía que sufría un trastorno de personalidad y que no era consciente de lo que hacía cuando acabó con la vida de su hija. El jurado lo ha descartado y, por tanto, no ha aceptado las eximentes que pedía la acusada para pasar menos tiempo en prisión. El juez decidirá la condena exacta para Cristina Rivas y en unos días se sabrá si opta por la misma pena que pedía la Fiscalía y la acusación particular, que era la prisión permanente revisable. Sea como fuere, el veredicto del jurado conduce al magistrado hacia lo alto de la condena por asesinato.
El jurado consideró probado por unanimidad que Cristina Rivas drogó a su hija la noche anterior y por la mañana la mató asfixiándola. La defensa de la acusada afirmó en sus conclusiones finales que estos hechos eran constitutivos de un homicidio y no de un asesinato. El jurado popular, sin embargo, consideró probado que la muerte de Yaiza fue un asesinato: "La víctima no tuvo oportunidad de defenderse y tampoco podía esperar ataque por parte de su madre", concluyeron los miembros del jurado . Hicieron énfasis en las búsquedas por internet (buscó dos meses antes del crimen como matar a una criatura, entre otras muchas búsquedas) y también en las cartas de suicidio que preparó, donde afirmaba que el padre de Yaiza era el "culpable de todo" y quería que matando la hija él "sufriera". Estos argumentos también los utilizan los miembros del jurado, junto con los informes de los psicólogos públicos que descartaban cualquier trastorno mental, para concluir que Cristina Rivas actuó conscientemente. El jurado, pues, ha apoyado el relato que ha defendido la Fiscalía y la acusación particular, que defiende el padre de la criatura, durante el juicio. Una versión de los hechos que también han ratificado todos los testigos (menos el psicólogo contratado por la defensa) que han hablado en la Audiencia de Barcelona durante las siete sesiones de juicio. Lo han hecho familiares, tanto maternos como paternos, los Mossos d'Esquadra y también los psicólogos públicos, entre otros testigos.


Agravando y atenuante

Los miembros del jurado tampoco han aceptado el atenuante de miedo insuperable a perder a su hija por el hecho de que el padre estuviera comenzando una relación con otra mujer ni el de arrebato. Ese miedo, aseguraba la defensa de la acusada, hizo que no tuviera todas sus facultades mentales en orden y ahora el jurado popular lo ha descartado por unanimidad. De hecho, en el veredicto han resaltado aquellas acciones que hizo la acusada antes y después de asesinar a la hija. Antes fueron a pasear ya cenar en el McDonald's. Una vez que la había matado ahogándola, llamó a la escuela de su hija ya su trabajo para decir que no irían, sacó a pasear al perro y dio de baja el coche del parking. Éste fue uno el final de un plan "metódico" que comenzó con la negativa del padre a volver con ella. Esto, según el veredicto, "motivó un estado creciente de indignación, rabia, tristeza y frustración que se materializó en la metódica planificación de la muerte de su hija y de su propio suicidio con el objetivo de causar el sufrimiento más mayor posible al padre".

El jurado popular sí ha aceptado un atenuante por confesión, concretamente por haber "colaborado" con las autoridades durante la instrucción judicial. Pero también le han aplicado un agravante de parentesco por haber asesinado a su hija. Por último, la Fiscalía y la acusación particular pidieron que se mantenga la pena de prisión permanente revisable considerando que el agravante pesa más que el atenuante. Cómo se traduce todo esto en la pena lo decidirá el magistrado que ha presidido el juicio.

 
Cárcel permanente revisable para la madre de la niña Yaiza por haber asesinado a su hija

El magistrado, tras el veredicto de culpabilidad del jurado popular, le impone la máxima pena


29/05/2024

La Audiencia de Barcelona ha condenado a Cristina Rivas a una pena de prisión permanente revisable por haber asesinado en 2021 a su hija de cuatro años, Yaiza, en su domicilio de Sant Joan Despí. El magistrado ha decidido imponer esta condena tras el veredicto del jurado popular, que llegó el pasado viernes y consideró culpable de asesinato a la madre de la criatura por unanimidad. Además, el jurado descartó que en el momento de los hechos sufriera un trastorno mental, eliminando así la posibilidad de que Rivas tuviera un eximente de culpa. Con la pena máxima, el magistrado de la Audiencia de Barcelona ha seguido el criterio de la Fiscalía y la acusación particular, representando al padre de la criatura, que pedían la prisión permanente revisable.

El jurado consideró probado por unanimidad, y así lo recoge el magistrado en la sentencia, que la constante negativa del padre de Yaiza, Sergio, a regresar con Rivas motivó un estado "creciente de rabia, tristeza y frustración" "de la acusada de que "se materializó con la metódica planificación de la muerte de su hija y su propio suicidio con el objetivo de causar el mayor sufrimiento posible al padre".

Para llegar a esta conclusión el jurado valoró una gran cantidad de pruebas que así lo indicaban, como Rivas buscó en internet meses antes del crimen como matar a un niño ahogándole, el mecanismo que acabó utilizando para asesinar a la su hija, y otras búsquedas de esta tipología. También fue robando medicamentos de la clínica donde trabajaba, y que acabó usando para drogar a Yaiza antes de poner fin a su vida, así como para intentar suicidarse.

"Estos indicios, además de ser plurales, apuntan a una única dirección: que la voluntad de la acusada era poner fin a la vida de su hija", concluye el magistrado en la sentencia. Rivas, de hecho, ya había confesado los hechos, y los psicólogos que la trataron explicaron que sólo mostraba arrepentimiento por no haberse logrado suicidarse. No se arrepentía, en cambio, de haber matado a su hija. Sin embargo, en su declaración Rivas pidió perdón y se mostró arrepentida.


Violencia vicaria

La sentencia concluye que Cristina Rivas asesinó a su hija por hacer daño al padre de la criatura. Tanto el fiscal como la acusación particular no dudaron en calificarlo de violencia vicaria. Sobre todo, el jurado considera como punto de inflexión el momento en que Sergio comenzó una relación con otra mujer. "Consideramos probada la intención de causar el mayor daño posible al padre por las palabras que elige en la redacción de su carta de despedida hacia su expareja. Desde la dedicatoria: «Para Sergio, el culpable de todo esto, gracias», hasta el contenido de la carta, con frases como: «Aquí tienes lo que te mereces, porque has hecho que me quite la vida y sé que te alegrarás de mi muerte, pero llorarás la muerte de mi hija. Suerte y gracias por conseguir que mate a tu hija»", concluye la sentencia.

El magistrado añade que matando a Yaiza la acusada se aseguraba de causar "un daño psicológico irreversible al padre, el golpe más duro que se puede propinar a cualquiera". Sin embargo, la muerte de Yaiza no aparece en ningún registro oficial de violencia familiar ni vicaria. Su caso, eso sí, lo cambió todo. El Govern, que pidió disculpas por que este caso pasara "desapercibido", modificó el Código Civil y creó un registro de violencia familiar. Sin embargo, Yaiza no forma parte porque el recuento se puso en marcha con posterioridad a su cruel asesinato. Ahora, la sentencia marca que Rivas tendrá que indemnizar al padre de la criatura con 250.000 euros y a los abuelos con 75.000.


Descartado el trastorno mental

En el veredicto, el jurado popular aprobó por unanimidad el agravante de parentesco y también aseguró que Yaiza no pudo defenderse ni podía esperar un ataque de esta tipología por parte de su madre. La defensa de la madre intentó durante el juicio situar una eximente de culpabilidad por el hecho de que ella, aseguraban, sufría un trastorno mental y no era consciente de lo que hacía. Sin embargo, el jurado lo descartó: "Consideramos que la acusada no se encontraba en un estado de anomalía psíquica que anulaba o limitaba gravemente sus facultades mentales".

El jurado lo argumentó señalando, por ejemplo, que "continuó realizando actividades cotidianas perfectamente antes y después del crimen". De hecho, después de matar a su hija y antes de intentar quitarse la vida, Rivas paseó al perro y llamó a la escuela para decir que Yaiza no iría y a su trabajo para decir que ella se ausentaría ese día. También dio de baja el parking y escribió varios correos electrónicos.

Además, los tres peritos psicológicos públicos concluyeron que Rivas no sufría ningún trastorno, ante la opinión de un psicólogo privado contratado por su defensa que así lo aseguraba. En la sentencia, el magistrado concluye que las opiniones de los peritos públicos estaban "mejor fundamentadas" que las del privado. "La experiencia nos dice que una persona puede estar triste, afectada por determinados hechos, pero que eso no significa que esté desconectada de la realidad", concluye el juez. El jurado popular sólo aceptó un atenuante por colaborar con la justicia, lo que no ha variado la condena definitiva del juez, que ha sido la pena máxima.

 
Última edición:
Carta del padre de Yaiza a su hija


Hola, mariposa,

Se acerca tu cumpleaños, pero todavía no he podido pensar en qué podríamos hacer este año para celebrarlo. Harías ocho y seguro que ya me leerías tú los cuentos y habrías empezado a multiplicar y dividir. Me hubiera gustado ayudarte. Pronto hará tanto tiempo que no te veo como los años que pude disfrutar junto a ti. Qué pena que fueran tan pocos, Yaiza.

Durante mucho tiempo seguí soñando que un día abriría los ojos y volvería a verte como si todo hubiera sido una pesadilla. Por no despertar del sueño, me pasé meses y meses sin abrir la puerta de tu habitación. Pero todo esto ya lo sabes. Hemos hablado de ello en el cementerio cada vez que cambio las flores.

Las últimas semanas han sido muy duras y tengo que confesarte que he dejado un poco de lado la promesa que te hice. Sé que te dije que iba a salir adelante. Y lo volveré a intentar, te lo prometo. Espero que a partir de hoy sea algo menos difícil, cuando ya sabemos la decisión del juez. Todo el mundo en el tribunal ha podido ver que eras una niña maravillosa que merecía una vida feliz, como la que tenías antes del 31 de mayo del 2021.

No tengo más que palabras de agradecimiento para el juez, pero también para el jurado popular que acudió día a día a escuchar una historia de pura maldad, que ha dejado rota a toda una familia: los abuelos, los tíos, los primos, los amigos, las profesoras… Y gracias a los testigos: Conchi, sé que tu vida también se rompió ese día y te agradezco muchísimo que hayas defendido la memoria de tu limpia. Muchas gracias de corazón también al fiscal y a mis abogados, que han logrado que las mentiras no tuvieran cabida en la sentencia. Y en mi psicóloga, que se me ha hecho imprescindible durante todo ese tiempo. Se ha hecho justicia, aunque la justicia nunca nos devolverá a Yaiza.

Nunca te olvidaré, mariposa.

 
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