Si de algo soy incapaz es de tener la sensación de marear a alguien, y más si es una persona que está pasando por un drama tan duro como el que está sufriendo la madre de Caroline del Valle. Lo intento una única vez con todo el tacto y el cariño posible. Y no es fingido, porque me documento, me dejo atrapar por el caso, y siento lo mucho que esa familia debe de estar sufriendo. Y si esa primera vez no es aceptada no lo intento más, hasta ahora solo me ha pasado con este caso, aunque también es verdad que he realizado pocas entrevistas.
Sigo creyendo que nadie tiene la absoluta certeza de que algún día, alguien que sabe algo, no decida dejar pequeñas pinceladas en un foro prácticamente anónimo en el que dar salida a eso que sabe creyendo que la repercusión va a ser mínima. A veces los que guardan secretos necesitan dejarlos ir para vivir en paz, y nunca se sabe si el lugar menos pensado es el lugar en el que se pueda conseguir dar luz a un caso tan oscuro.
Pensaré si volverle a pedir esa entrevista, como digo lo último que quiero es marear a alguien.